Pedro Darquea
Poeta asiduo al portal
Dejaremos tristemente las ataduras
en medio de este carnaval desolado,
despidiéndonos con el placer que merecemos
y la risa que se hará viento en tus mejillas.
Entre cada espacio surgen imágenes luminosas
que me recuerdan el café amargo,
el roce sensual de tus manos,
entonces me abrazo como un loco feliz.
No voy a escapar del disparo de ningún fusil,
me alistaré de manera elegante ante un precipicio
para recibirte ansioso en tu retorno
de niña ilusionada.
Y nunca me dirás que lo sientes,
al contrario, estarás mejor que nunca en ese momento;
seremos enormes de nuevo en nuestras ataduras
y habré comprendido por fin el secreto de la asfixia adecuada.
en medio de este carnaval desolado,
despidiéndonos con el placer que merecemos
y la risa que se hará viento en tus mejillas.
Entre cada espacio surgen imágenes luminosas
que me recuerdan el café amargo,
el roce sensual de tus manos,
entonces me abrazo como un loco feliz.
No voy a escapar del disparo de ningún fusil,
me alistaré de manera elegante ante un precipicio
para recibirte ansioso en tu retorno
de niña ilusionada.
Y nunca me dirás que lo sientes,
al contrario, estarás mejor que nunca en ese momento;
seremos enormes de nuevo en nuestras ataduras
y habré comprendido por fin el secreto de la asfixia adecuada.