marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era tu mirada la funesta ahogante de mi cordura,
con tus manos como un atado de rosal
esparcías tus anhelos en mi espalda,
dejandome en el sustento de tus palabras.
Para mirar tus dulces labios y solo darte las afonías
con delirios ahogante de mi lengua voraz.
Para llevarme en tus manos adecuadas
y sentirme la mujer cruel y lujuriosa de el instante.
Hacerte mi amante absoluto,
mi ruido especifico en el origen de mi oído,
y besarte con solturas y divinidades exactas,
para que fueras solo mío en esta tarde implacable.
con tus manos como un atado de rosal
esparcías tus anhelos en mi espalda,
dejandome en el sustento de tus palabras.
Para mirar tus dulces labios y solo darte las afonías
con delirios ahogante de mi lengua voraz.
Para llevarme en tus manos adecuadas
y sentirme la mujer cruel y lujuriosa de el instante.
Hacerte mi amante absoluto,
mi ruido especifico en el origen de mi oído,
y besarte con solturas y divinidades exactas,
para que fueras solo mío en esta tarde implacable.
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