Odisea
Poeta recién llegado
La finalidad de los rotundos espejos
no pueden hallarme incauto, en esta ocasión, debo
levantar mi bandera.
Que se oigan las tormentas lejanas,
que ya todo camino ha de ser agua
en esta tierra perenne,
no existen las agonías eternas.
Es la especie o el disfraz, en este juego de asar, los cuerpos rozan sombras en las calles del mundo.
Todos los rostros pueden oír la orquesta, deleitar sus oídos,
regresar a casa.
Pliegue de una hoja antigua y atardecer,
que tus ojos vean los míos
y todo pase desapercibido…
cuando todo se va volviendo crepuscular.
no pueden hallarme incauto, en esta ocasión, debo
levantar mi bandera.
Que se oigan las tormentas lejanas,
que ya todo camino ha de ser agua
en esta tierra perenne,
no existen las agonías eternas.
Es la especie o el disfraz, en este juego de asar, los cuerpos rozan sombras en las calles del mundo.
Todos los rostros pueden oír la orquesta, deleitar sus oídos,
regresar a casa.
Pliegue de una hoja antigua y atardecer,
que tus ojos vean los míos
y todo pase desapercibido…
cuando todo se va volviendo crepuscular.