azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Extraña pareja
llegó de la sierra
cagando centellas
en viejo camión;
ni joven ni vieja
mas ancha que estrecha
la dama era fea
y horrible el varón;
las noches enteras
pasaban de juerga
bebiendo cerveza
y haciendo el amor,
detrás de la puertas
debajo la mesa
mirando pa cuenca
o encima’ l sillón.
Vecina que fuera
cotilla portera
y a toda escalera
dijera de “tos”,
en buena vereda
metió las orejas
que casi le cuesta
la honra y la flor;
y fue porque viera
la puerta entreabierta
metió la cabeza
sin timbre ni voz,
le helara las venas
la imagen dantesca
la tétrica escena
que allí contempló:
las piernas abiertas
igual que una perra
le toca la seta
le baja el calzón
y mientras le acerca
la lengua a la teta
la boca le cierra
le muerde un pezón;
cruel zalamera
se espera que tenga
la vela más tiesa
que el palo mayor,
debajo las piernas
se mete la fresca
y a oscuras a tientas
le pizca un cojón.
Saltó la portera
como una centella
bajando escaleras
a pares de a dos
y casi se deja
la crisma la testa
las ganas de siesta
el moño y la voz.
llegó de la sierra
cagando centellas
en viejo camión;
ni joven ni vieja
mas ancha que estrecha
la dama era fea
y horrible el varón;
las noches enteras
pasaban de juerga
bebiendo cerveza
y haciendo el amor,
detrás de la puertas
debajo la mesa
mirando pa cuenca
o encima’ l sillón.
Vecina que fuera
cotilla portera
y a toda escalera
dijera de “tos”,
en buena vereda
metió las orejas
que casi le cuesta
la honra y la flor;
y fue porque viera
la puerta entreabierta
metió la cabeza
sin timbre ni voz,
le helara las venas
la imagen dantesca
la tétrica escena
que allí contempló:
las piernas abiertas
igual que una perra
le toca la seta
le baja el calzón
y mientras le acerca
la lengua a la teta
la boca le cierra
le muerde un pezón;
cruel zalamera
se espera que tenga
la vela más tiesa
que el palo mayor,
debajo las piernas
se mete la fresca
y a oscuras a tientas
le pizca un cojón.
Saltó la portera
como una centella
bajando escaleras
a pares de a dos
y casi se deja
la crisma la testa
las ganas de siesta
el moño y la voz.
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