Jlecg
Poeta recién llegado
Ojos color miel, suspiro de mis agonías.
El desconcierto puebla mi alma indecisa. Entre estelas y atardeceres el viento recorre tu semblante. Los pasos que sigo; camino del soñador ante el nublado ocaso de la marcha incesante, tras la figura de mis pesadillas.
De amores y enamoramiento, ¡líbranos señor!; de la ausencia y de ti, sujétame a sus pestañas, a su frente, con un beso de por medio y el colorete de sus labios rojos. El cuerpo y mi delito, toda una construcción alrededor de su desembrollo que salen como rizo de la hoguera de su cabellera, deliberadamente al viento (despeinada) y su trenza sublime (o solo su trenza).
Como me gusta el paso y el camino, tanto como su pensamiento al filo del ocaso del nublado sol poniente, de su risa y de la mía, aun cuando no haya nada de que reír, ni risa alguna.
"Es difícil ser profundo todo el tiempo" atentamente: un tipo común, que es tan normal como el presente inexistente así lo permita. Exteriorizando el trascender de la convivencia. Al rescate de hoy en día, se remarca un hecho relevante: no hay nada que contar, que desilusión y realidad. A los dos, uno y otro; desconocidos como ausentes ideas.
Veo mis intentos relevados, veo mis intentos relegados. Intentos... Intentos..
Del vaivén de tus caderas, que también veo, sinceramente lo acepto y lo disfruto.
Pero nada como las curvas, figura y calor de tus ideas al sol de la mañana, de un sábado casual.
No se oiga de amor, no se piense en amor.
Amor el mismo, no es necesario para saber lo que hay en tu corazón. Toquemos la mayor sinceridad, la soledad, el sosiego y un poco de miedo, pero no amor, no ahora, no después, no mañana, no hoy.
No conmigo, no de ti, bueno, si conmigo y si de ti, así todo sigue igual…
Siempre es un gusto volverte a ver, ojalá pueda repetirse.
El desconcierto puebla mi alma indecisa. Entre estelas y atardeceres el viento recorre tu semblante. Los pasos que sigo; camino del soñador ante el nublado ocaso de la marcha incesante, tras la figura de mis pesadillas.
De amores y enamoramiento, ¡líbranos señor!; de la ausencia y de ti, sujétame a sus pestañas, a su frente, con un beso de por medio y el colorete de sus labios rojos. El cuerpo y mi delito, toda una construcción alrededor de su desembrollo que salen como rizo de la hoguera de su cabellera, deliberadamente al viento (despeinada) y su trenza sublime (o solo su trenza).
Como me gusta el paso y el camino, tanto como su pensamiento al filo del ocaso del nublado sol poniente, de su risa y de la mía, aun cuando no haya nada de que reír, ni risa alguna.
"Es difícil ser profundo todo el tiempo" atentamente: un tipo común, que es tan normal como el presente inexistente así lo permita. Exteriorizando el trascender de la convivencia. Al rescate de hoy en día, se remarca un hecho relevante: no hay nada que contar, que desilusión y realidad. A los dos, uno y otro; desconocidos como ausentes ideas.
Veo mis intentos relevados, veo mis intentos relegados. Intentos... Intentos..
Del vaivén de tus caderas, que también veo, sinceramente lo acepto y lo disfruto.
Pero nada como las curvas, figura y calor de tus ideas al sol de la mañana, de un sábado casual.
No se oiga de amor, no se piense en amor.
Amor el mismo, no es necesario para saber lo que hay en tu corazón. Toquemos la mayor sinceridad, la soledad, el sosiego y un poco de miedo, pero no amor, no ahora, no después, no mañana, no hoy.
No conmigo, no de ti, bueno, si conmigo y si de ti, así todo sigue igual…
Siempre es un gusto volverte a ver, ojalá pueda repetirse.
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