Chris hoe
Poeta recién llegado
Me hice ateo a tus creencias populares que son malbaratadas en los bares, sus besos no saben a cielo, ni los cantaros a miel.
Deje de creer en sus milagros en la cama, que necesidad yo tenía de buscar tantas mujeres baratas. Sin con la que dormía se regalaba.
No puedo decir: que usted hace obras maestras en esta biblia de cuentas infelices, usted calla más de lo que dice. Pero al final nunca me das la verdad.
Regálame ese sueño que me prometiste, el que nunca pudiste velar. Yo inicie mil candelas por mis ruegos de que no te fueras, ni san pedro escuchaba desde lo más alto del cielo. Estos recuerdos y lágrimas son: frías, secas pero como arden.
Ahora me declaro pecador sin darme golpes en el pecho, el diablo es mi abogado de oficio. Lo que llegue a ser por tu maldito desconsuelo.
Yo creía que tú eras una diosa de amor, si esa que yo pensaba que tenías el poder de volver el polvo en agua, pero vi que su fuerza de hacer las cosas tristes era su especialidad. Este espectador muere de nuevo por el as bajo la manga.
En su día yo adornaba su templo con las mejores rosas, la mesa llena del mejor wiski sin soda. Para que la celebridad se la llevara solo el cardenal.
Este infierno me lo hiciste ver como el cielo, pero la verdad siempre me la dijeron: que un ángel que no vuela viene desde lo más profundo del oscuro invernadero.
Usted siendo virgen solo en mi mente, porque por los barrios donde vuelan las oscuras golondrinas decían: que eras prima de la magdalena.
Por eso más menciono: que al lugar que has sido feliz no debería tratar de volver, a la mujer más odiosa. Soy su nuevo ateo, si el ateo de su magnífica diosa.
Deje de creer en sus milagros en la cama, que necesidad yo tenía de buscar tantas mujeres baratas. Sin con la que dormía se regalaba.
No puedo decir: que usted hace obras maestras en esta biblia de cuentas infelices, usted calla más de lo que dice. Pero al final nunca me das la verdad.
Regálame ese sueño que me prometiste, el que nunca pudiste velar. Yo inicie mil candelas por mis ruegos de que no te fueras, ni san pedro escuchaba desde lo más alto del cielo. Estos recuerdos y lágrimas son: frías, secas pero como arden.
Ahora me declaro pecador sin darme golpes en el pecho, el diablo es mi abogado de oficio. Lo que llegue a ser por tu maldito desconsuelo.
Yo creía que tú eras una diosa de amor, si esa que yo pensaba que tenías el poder de volver el polvo en agua, pero vi que su fuerza de hacer las cosas tristes era su especialidad. Este espectador muere de nuevo por el as bajo la manga.
En su día yo adornaba su templo con las mejores rosas, la mesa llena del mejor wiski sin soda. Para que la celebridad se la llevara solo el cardenal.
Este infierno me lo hiciste ver como el cielo, pero la verdad siempre me la dijeron: que un ángel que no vuela viene desde lo más profundo del oscuro invernadero.
Usted siendo virgen solo en mi mente, porque por los barrios donde vuelan las oscuras golondrinas decían: que eras prima de la magdalena.
Por eso más menciono: que al lugar que has sido feliz no debería tratar de volver, a la mujer más odiosa. Soy su nuevo ateo, si el ateo de su magnífica diosa.