Atildado en el barro

errante xilos

Poeta recién llegado
Un cadáver que caía,
despertaba sin quererlo.

Dos flores marchitas en un lodazal apartado.

Tres gatos huyendo de la noche,
sin mirar el horizonte.

Cuatro señales en un cielo que olvidó ser paz...

Solo nos tenemos
entre estos dos lados de esta naturaleza,
nos vertimos como lágrimas en la mañana,
nos evaporamos en la tarde,
para la noche volver a caer...

Somos el verdor en la calamidad...

Solo tenemos la luz de un sol debilitado.
y entre esos rayos un candor de niño
bailando entre nuestros deseos,
nuestros sueños,
nuestra fe achacada...

Los diseños de esta realidad
se fuerzan por olvidar,
la mano férrea comparte su dureza
con la suavidad itinerante del viento.
Somos pacientes en esa sala de espera;
solo nos queda caminar...

¡Hasta mañana...!
 
Un cadáver que caía,
despertaba sin quererlo.

Dos flores marchitas en un lodazal apartado.

Tres gatos huyendo de la noche,
sin mirar el horizonte.

Cuatro señales en un cielo que olvidó ser paz...

Solo nos tenemos
entre estos dos lados de esta naturaleza,
nos vertimos como lágrimas en la mañana,
nos evaporamos en la tarde,
para la noche volver a caer...

Somos el verdor en la calamidad...

Solo tenemos la luz de un sol debilitado.
y entre esos rayos un candor de niño
bailando entre nuestros deseos,
nuestros sueños,
nuestra fe achacada...

Los diseños de esta realidad
se fuerzan por olvidar,
la mano férrea comparte su dureza
con la suavidad itinerante del viento.
Somos pacientes en esa sala de espera;
solo nos queda caminar...

¡Hasta mañana...!
A pesar de todas las incertidumbres el camino lleva a ese mañana que la vida ansia vivir. Me ha gustado tu bello poema. Saludos cordiales.
 

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