lesmo
Poeta veterano en el portal
Atlántico al final
Cuando el Genil alegre desciende en las laderas
se embruja en los jardines de la hermosa Granada,
salta de peña en peña con notas mensajeras
y con la esencia acuosa de la Sierra Nevada.
De los fríos neveros, cuando las primaveras,
el agua cristalina, con su memoria helada,
se hermana a la del Dauro y por olivareras
campiñas de la Bética quiere ser más salada.
Unánime y fraterna presiente el porvenir
y en tierras cordobesas como el Guadalquivir
sueña con oleajes de espumas y de sal.
Entonces caudalosa se vuelve sevillana,
se envuelve de azahares llegando hasta Doñana
para ser del inmenso Atlántico al final.
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