Atmósfera cero.

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre los escombros de mi civilización raída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde el nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosía diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes,
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda,
la nota que te halla definitivamente cierta.
 
Última edición:
Ricardo José Lascano;4543049 dijo:
Sobre los escombros de mi civilización reída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde los nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosia diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.




Me encanta todo el poema, pero sobre todo ese final es alucinante, muy bien logrado. felicidades Ricardo, tienes el don en las venas, gracias por compartirlo, me quedo con ese sublime final...


hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.
 
Ricardo José Lascano;4543049 dijo:
Sobre los escombros de mi civilización reída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde los nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosia diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.

triste poema, Ricardo pero como cada aire, toca respirarlo, grato leerte
 
Profundo como tu alma . Un placer el leerte. Todas las estrellas, reputación, y un abrazo desde el corazón


Ricardo José Lascano;4543049 dijo:
Sobre los escombros de mi civilización reída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde los nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosia diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.
 
Vaya descenso... o ascenso... Imagino un solo de guitarra auyante y el botón deslizándose desde el 11 hasta ese cero casi absoluto, de no ser porque dice demasiado de nada y esa es la proeza que ni destruyendo el amplificador y quemando el instrumento termina de gritar el silencio. Abrazos amigo.
 
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en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,

Mucha tela hay dentro de tus escritos para tejer...
No sé a qué compararlo, a R.J. Lascano y a poquito más. Es tuyo y eminentemente tuyo. Traslada como tantas otras veces, pero mayormente hoy, la densidad de la desolación y el aislamiento. Después de este poema medianamente largo, de voces escupidas a la distancia mientras pareces ir midiendo los metros que alcanza lejos de ti el salivazo de tus entrañas, te miras a ti mismo descubriéndote vacío durante toda la bajada salvaje de tus metáforas y símbolos varios. Pero al final, siempre aparece ella. En la última palabra, en femenino. La única tajada de su cuerpo que se descubre en este festín para las voraces depredadoras aves carroñeras de tu lirismo. Ella aparece, no pudiendo ser de otro modo. Cierta, como la has mencionado. Después de volatilizar tu sensibilidad en un poema explosivo e implosivo que hace reyerta de tus sentimientos y escaramuza de tus versos, se concreta en silencio tras el punto y final la certeza de que siempre está ahí ella.
Abrazos, Ricardo.
 
Se respira y cala hasta los huesos tan fría atmósfera. Eso si es un lujo leer tan rico léxico gracias al viento de tu voz.
Te dejo estrellas y mi admiración, junto a los deseos de que se disipe la densa niebla de tu sentir.
¡Alegre paz sea!
Vidal
 
Ricardo José Lascano;4543049 dijo:
Sobre los escombros de mi civilización reída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde los nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosia diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.


Ricardo
En esta atmósfera cero se advierte la infinita añoranza
que te habita, parece ahondarse en los poros del corazón
y desde ese centro infinito desgaja tristezas como versos.
Te felicito y dejo estrellas y un abrazo.
Ana
 
Siempre magnífico en tu expresión, Ricardo. Mis estrellas para ti. Abrazos.
 
en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,

Mucha tela hay dentro de tus escritos para tejer...
No sé a qué compararlo, a R.J. Lascano y a poquito más. Es tuyo y eminentemente tuyo. Traslada como tantas otras veces, pero mayormente hoy, la densidad de la desolación y el aislamiento. Después de este poema medianamente largo, de voces escupidas a la distancia mientras pareces ir midiendo los metros que alcanza lejos de ti el salivazo de tus entrañas, te miras a ti mismo descubriéndote vacío durante toda la bajada salvaje de tus metáforas y símbolos varios. Pero al final, siempre aparece ella. En la última palabra, en femenino. La única tajada de su cuerpo que se descubre en este festín para las voraces depredadoras aves carroñeras de tu lirismo. Ella aparece, no pudiendo ser de otro modo. Cierta, como la has mencionado. Después de volatilizar tu sensibilidad en un poema explosivo e implosivo que hace reyerta de tus sentimientos y escaramuza de tus versos, se concreta en silencio tras el punto y final la certeza de que siempre está ahí ella.
Abrazos, Ricardo.


La grandiosidad de este comentario. Maestro de la palabra, gran poeta.
 
Hay que subir la temperatura, intentarlo denodadamente hasta que la sensación tŕmica sea la adecuada, no nos vamos a cruzar de brazos y enfermar de entumecimiento social y personal . Tu vocabulario es culto y elevado, el contenido profundo y dado a la reflexión, la melancolía hace que se mantenga esa atmósfera en 0º. Un placer leerte Ricardo. Besazos, estrellas y repu si me dejan.

Ricardo José Lascano;4543049 dijo:
Sobre los escombros de mi civilización reída,
sobre el ejido de las llanuras empobrecidas,
mordiendo el equilibrio que amanece
escapando a mis fantasmas habituales a tu origen
que transitan por los amplios pasillos del silencio,
entre ciertos conductos de viciadas soledades
flotando en el entorpecimiento que gravita
hacia la fósil huella de la desolada opacidad,
hacia la tenebrosa orquídea de tu cuerpo,
de aniquilado brillo, en las encías del polen,
de fortificado estupor, del adiós sostenido,
desde los nosotros, de las mudas palabras,
desde este bastión de láminas acalladas,
recojo la turbia esencia del pavoroso tacto,
la ambrosia diseminada que te contiene
vertiente de paz que irresoluta contagió los vástagos
empobrecidos de mis corceles atados,
desde este fondo de habitual asonancia,
de lastimosa melodía,
hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.
 
Debo decir que cada poema que leo me encuentro con la interioridad del poeta asomando,
con los sentimientos haciendo ebullición, el lenguaje ensamblando todo de tal forma
que cada verso se hace importante dentro de tu poesía, kisses.
 

Me encanta todo el poema, pero sobre todo ese final es alucinante, muy bien logrado. felicidades Ricardo, tienes el don en las venas, gracias por compartirlo, me quedo con ese sublime final...


hoy, mis huellas de playas vacías
en aguas sedientas de dolientes
de victimario arrecife que canta
mi canción profunda
la nota que te halla definitivamente cierta.



Muchas gracias querida Naty, tu palabra que atesoro. Abrazo de luz. Ricardo.
 
Belleza melancólica que dejas en buenas imágenes y una lírica muy bonita. El cierre precioso !!!!
Un placer Ricardo J.
Abrazos compañero.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu arte poético.
 
Ricardo:
Una poesía tan profunda en su vocabulario, que merita releer. Gracias por compartir tu inspiración.
Salam dan ciuman.
 
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