Mr_Mazemaker
Poeta recién llegado
En la consabida cárcel de los nombres,
Fui quitando las algas del sueño, los resabios del azúcar.
Planté mis rodillas y agaché mi ego hasta volverlo un papel doblado.
Escribí con la sangre enredada mis últimas excusas y aspiré
Todo el sol, el hacinado vapor de los deseos.
Recordé en medio del silencio las latitudes que me unían al mundo,
Como un extraño recuento de hojas caídas a la tierra yerma
Donde se aferra el árbol más absurdo de las pertenencias.
Me reí de lo biunívioco y de lo co-rrespondido,
Hasta exhalar en el humo de un cigarrillo ajeno todo
Lo que no hubiera sido mío,
Incluso
Yo mismo.
Fui quitando las algas del sueño, los resabios del azúcar.
Planté mis rodillas y agaché mi ego hasta volverlo un papel doblado.
Escribí con la sangre enredada mis últimas excusas y aspiré
Todo el sol, el hacinado vapor de los deseos.
Recordé en medio del silencio las latitudes que me unían al mundo,
Como un extraño recuento de hojas caídas a la tierra yerma
Donde se aferra el árbol más absurdo de las pertenencias.
Me reí de lo biunívioco y de lo co-rrespondido,
Hasta exhalar en el humo de un cigarrillo ajeno todo
Lo que no hubiera sido mío,
Incluso
Yo mismo.