henry david
Poeta recién llegado
Me detengo por un momento encerrado en mi prisión de acero, un prisionero voluntario que desvanece su fortaleza y aumenta cada día más su tristeza.
Mirando los océanos, olvidando viejos inviernos y añorando ver nuevos veranos, tratatando de apartarme del mundo que me ah decepcionado.
Arto de cruzar fronteras de ser un gitano en busca de mil tierras, no quiere lastimar a los que más ama pero su ira contra la vida misma lo podría hacer.
Quiero amar mi soledad, quiero disfrutar de la tempestad, comenzar a cavar un túnel largo y estrecho hacia mi amada libertad.
Escupirle la cara al deber ser que pregona ese asqueroso ser, que con su falsa sonrisa pretende que la gente le pueda creer.
Bendito sea el dolor que permite ver mejor, que logra sacar lo mejor de mi corazón.
Dejar de buscar luz en la oscuridad porque sin buscarla ella sola aparecerá, permanecerá hay cálida e inmortal.
Solo pertenezco a un solo lugar de verdad, a mi hogar allí es donde debería llegar, allí debería estar, son las únicas personas que nunca me irán a defraudar y siempre estarán allí para ayudar.
Siempre sonriente, siempre sin mirar atrás, mezclando la ira con la sonrisa disfrutando el momento, vaya que quizás este sea un buen momento. Pasado de nuevo te digo adiós porque hay una nueva semilla plantada en mi razón.
Esperar
esperar decido disparar en el vientre de la ansiedad acabar con su maldita intensidad
Navegar sin parar, navegar hacia ningún lugar, este es mi sitio esta es mi vida, es la vida que elegí, soy un caballero del mar es algo que tengo que aceptar