GarniK
Poeta fiel al portal
Si de pronto se vuelca tu todo
partiendo la senda que persigues
y volar es lo primero que intentas
recuerda la noche que nos fue eterna,
observa y busca, encuentra ese espacio.
No puedes perderte diosa ingenua
la luz de la Osa Menor te guía
al blanco camino astral
el que mostrarte con augurios
una roja noche de octubre lo hice
cuando yo, todavía tu gurú,
te hice buscar y observar en el mar
la onda que abría la oscuridad
la de los tristes nardos orillados
que encontraste en plenitud
después de acariciar mis sueños
y de tocar las enterezas de nuestro ser,
volvíamos un poco en el sopor,
nada intentaríamos hasta tener calma,
mientras, yo apuntaba al cielo,
cielo del norte, cielo de retorno
y miraba tus ojos perdidos en mis señas,
tu mirada seguía a mis palabras
la noche apasionada se alargaba
nuestros murmullos entre su intimidad
así veladas y madrugadas
el tiempo nos obsequió.
Aún tiemblo con memorias de ese ayer
todavía respiro tu húmedad
tan eterna y empapada en mi cansancio
así como llevas tú el corazón hinchado de mí
con tus recuerdos envueltos en rubor
que nos muestran como extrañas y extraño
tantas noches de astros acercados
llenas de cometas, meteoros y planetas
cuando visitando alguno nos amábamos
uniéndonos fundíamos en sus lunas el amor
con nuestras altas mareas
para ahogarnos entre ellas
y no morirnos solos... olvidados,
es por eso que suplico me recuerdes,
si a volar, entre nuestro cielo del norte, vas
no me apartes a lo ajeno
pues mi tierra sabes eres tú
y con el olvido marchitarme sería mi destino.
partiendo la senda que persigues
y volar es lo primero que intentas
recuerda la noche que nos fue eterna,
observa y busca, encuentra ese espacio.
No puedes perderte diosa ingenua
la luz de la Osa Menor te guía
al blanco camino astral
el que mostrarte con augurios
una roja noche de octubre lo hice
cuando yo, todavía tu gurú,
te hice buscar y observar en el mar
la onda que abría la oscuridad
la de los tristes nardos orillados
que encontraste en plenitud
después de acariciar mis sueños
y de tocar las enterezas de nuestro ser,
volvíamos un poco en el sopor,
nada intentaríamos hasta tener calma,
mientras, yo apuntaba al cielo,
cielo del norte, cielo de retorno
y miraba tus ojos perdidos en mis señas,
tu mirada seguía a mis palabras
la noche apasionada se alargaba
nuestros murmullos entre su intimidad
así veladas y madrugadas
el tiempo nos obsequió.
Aún tiemblo con memorias de ese ayer
todavía respiro tu húmedad
tan eterna y empapada en mi cansancio
así como llevas tú el corazón hinchado de mí
con tus recuerdos envueltos en rubor
que nos muestran como extrañas y extraño
tantas noches de astros acercados
llenas de cometas, meteoros y planetas
cuando visitando alguno nos amábamos
uniéndonos fundíamos en sus lunas el amor
con nuestras altas mareas
para ahogarnos entre ellas
y no morirnos solos... olvidados,
es por eso que suplico me recuerdes,
si a volar, entre nuestro cielo del norte, vas
no me apartes a lo ajeno
pues mi tierra sabes eres tú
y con el olvido marchitarme sería mi destino.
Última edición: