Adrián González Diez
Poeta recién llegado
Afilad vuestras lenguas,
las sombras vivas
se acuestan al atardecer.
Derribad vuestros miedos,
los cuervos ya no anidan
en vuestros inexistentes balcones.
Abrid vuestros ojos
al amor del firmamento.
Los cristales
de vuestras ventanas rupestres
se difuminan para dejaros ser.
Las amarras
de vuestras gamelas
rompen los viejos nudos de su ser.
Se caen dos gotas de café
en el lazo de madera
que cierra el cajón que se abre.
El tesoro deslumbra a la noche
invitándola soñar.
La bisagra
ya recitó el poema de la esperada despedida
cuando le ve partir ensimismado...
en busca de sus ideales,
de su libertad.
las sombras vivas
se acuestan al atardecer.
Derribad vuestros miedos,
los cuervos ya no anidan
en vuestros inexistentes balcones.
Abrid vuestros ojos
al amor del firmamento.
Los cristales
de vuestras ventanas rupestres
se difuminan para dejaros ser.
Las amarras
de vuestras gamelas
rompen los viejos nudos de su ser.
Se caen dos gotas de café
en el lazo de madera
que cierra el cajón que se abre.
El tesoro deslumbra a la noche
invitándola soñar.
La bisagra
ya recitó el poema de la esperada despedida
cuando le ve partir ensimismado...
en busca de sus ideales,
de su libertad.