nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrancadas de un dios,
aún alumbran las estrellas
y entre los dedos de la noche
su canto de bronce remueven,
mecidas por un viento
apegado a su vuelo,
acampan sobre la nada
y de entre su mudez florecen,
gotean sobre el alma
derramando la ternura,
¡Y la tierra canta!
con voz lenta y en calma
como espigas desparramadas
acorralan la tristeza,
dispersando las raíces
soñolientas de la angustia.
Imborrables manos que
entre las sombras sumergidas,
traspasan los vértices
más atrevidos del frío,
defendiendo en voz alta
la cuna humana de la vida...
NUNA.
Dedicado a todos aquellos misioner@s que llevan el amor hasta los rincones más escondidos de la tierra.
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