Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Ésta es el agua, ésta la mirada,
los juncos arremetidos por la corriente,
a veces aherrojados a la desesperanza;
todo el anhelo del hombre busca en la cumbre,
quizá en el afuera de un espacio inconmensurable,
y aquí no quedan más que sedimentos
para el desconcierto de haber pasado
mancillando la tierra, desgastando el aire,
sacrificando las fuentes,
embotellando la alegría.
Pero de pronto esos son los ojos,
algo nos advierte y el ozono que mira
con su boquete de desconsuelo
nos remite al origen
para volver a cantar, de la mano unidos,
a restablecer el horizonte con lo que invente el amor
que aún nos ama.
Improvisación para la imagen
De mi libro inédito Cabos sueltos