marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
No tenerte a mi lado es la peor excusa
que el destino en otoño nos puede dejar.
es dimitirme en calambres misteriosos,
es regir a escondidas,
divagar con la melancolía a cuestas.
Sin tus manos en retaguardia,
peligra mi caminar penetrante en las avenidas.
desdeña mis dedos en la tinta,
y solo su uso se deja para tapar un par de lágrimas,
que deja brotar mi ojo derecho.
Olvidar tus besos en mi boca,
obliga a mi orgullo borrar mis palabras al silencio,
esconder mi sombra entre las paredes,
y solo ser un dilema a la hora de almuerzo.
Escuchar solo tu voz en mi pensamiento,
me hace aguda señora de tus nostalgias,
crea ceniza al edil de mi propia conciencia,
absorta mis pocas señales para poder gritarte,
que aún así, todavía te extraño
que el destino en otoño nos puede dejar.
es dimitirme en calambres misteriosos,
es regir a escondidas,
divagar con la melancolía a cuestas.
Sin tus manos en retaguardia,
peligra mi caminar penetrante en las avenidas.
desdeña mis dedos en la tinta,
y solo su uso se deja para tapar un par de lágrimas,
que deja brotar mi ojo derecho.
Olvidar tus besos en mi boca,
obliga a mi orgullo borrar mis palabras al silencio,
esconder mi sombra entre las paredes,
y solo ser un dilema a la hora de almuerzo.
Escuchar solo tu voz en mi pensamiento,
me hace aguda señora de tus nostalgias,
crea ceniza al edil de mi propia conciencia,
absorta mis pocas señales para poder gritarte,
que aún así, todavía te extraño