IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se busca la fuente,
más que la verdad y su tormenta,
se busca sin calma la calma,
se busca sin tiempo,
aunque soñar lleve sus siglos,
nos buscamos como charcos,
separados y juntos,
porque al final nos une la inundación,
aquellas estrellas, ahora negro despertar,
¿serán lágrimas o muerte?
cuando la lluvia ya no llora,
cuando no desea tocar la tierra,
cuando el sol le da la espalda
y la noche su espada,
el filo que ilumina
solo es dolor en las manos perfectas,
y el arte tiende
a desaparecer cuando no se siente,
el peso de la mente
no cabe en las palabras,
el precio del alma
no termina de matar al cuerpo astral,
se fían las caricias,
de un tiempo que carcome con suavidad,
se erigen las celdas,
adornadas con el saber de todo mito,
conocer maldito,
y será presente cuando se lea,
cuando los puntos no sean final,
será grito cuando se le grite al silencio,
pero nunca será verdad,
solo será presente de un pasado,
futuro de un quizás,
nunca certeza,
siempre incertidumbre,
aunque aún no se sepa,
sábida es su oscuridad,
y clara es la muerte cercana.
más que la verdad y su tormenta,
se busca sin calma la calma,
se busca sin tiempo,
aunque soñar lleve sus siglos,
nos buscamos como charcos,
separados y juntos,
porque al final nos une la inundación,
aquellas estrellas, ahora negro despertar,
¿serán lágrimas o muerte?
cuando la lluvia ya no llora,
cuando no desea tocar la tierra,
cuando el sol le da la espalda
y la noche su espada,
el filo que ilumina
solo es dolor en las manos perfectas,
y el arte tiende
a desaparecer cuando no se siente,
el peso de la mente
no cabe en las palabras,
el precio del alma
no termina de matar al cuerpo astral,
se fían las caricias,
de un tiempo que carcome con suavidad,
se erigen las celdas,
adornadas con el saber de todo mito,
conocer maldito,
y será presente cuando se lea,
cuando los puntos no sean final,
será grito cuando se le grite al silencio,
pero nunca será verdad,
solo será presente de un pasado,
futuro de un quizás,
nunca certeza,
siempre incertidumbre,
aunque aún no se sepa,
sábida es su oscuridad,
y clara es la muerte cercana.