despertando
Poeta adicto al portal
Me enamoré de tu alma
al escucharme cada tarde,
sin haber visto antes tu rostro.
Te imaginaba, te insinuaba,
te acariciaba con mis palabras.
Y tú, hombre amado,
me comprendías,
me protegías,
y poco a poco me dirigías.
Ya sé que nunca fuiste mío,
pero sí lo fue tu voz,
tu firme voluntad,
tu leal espíritu,
y tu fuerte unión
con mi corazón.
al escucharme cada tarde,
sin haber visto antes tu rostro.
Te imaginaba, te insinuaba,
te acariciaba con mis palabras.
Y tú, hombre amado,
me comprendías,
me protegías,
y poco a poco me dirigías.
Ya sé que nunca fuiste mío,
pero sí lo fue tu voz,
tu firme voluntad,
tu leal espíritu,
y tu fuerte unión
con mi corazón.