jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cómo serás en tus horas bajas
cuando te desconectas la sonrisa
y la luz de tus ojos se desvanece en la penumbra
sin la mirada de nadie
allí, de pie frente a la terraza de tu cuarto
mientras te muerdes un puño para no llorar
por ese tipo cuyo recuerdo devora tus entrañas
y del que no sabes si en realidad te quiere a ti
o el negocio de tu papi y tu toyota rojo
que ni siquiera es último modelo
y qué pensarás de mí si es que acaso lo haces
de mí y de mis ridículos dientes con protector de acrílico
de mí y de mis viejas historias de alcoholismo y perdición
las horas como losas cayendo sobre ti
una arriba de la otra y después otra
sin saber cuándo volverá a brillar el sol en tu horizonte
sin saber cómo hacer para no equivocarte
y al equivocarte elegir la peor vida posible
pero si no te arriesgas ¿qué vida te puede esperar?
¿infinitas mañanas preparando hot cakes para tu amado?
¿eternas noches esperando hasta tarde su vuelta a casa para oírlo deshacerse en las mismas excusas de siempre?
¿y qué vida me espera a mí?
¿cuándo encontraré de nuevo lo que ahora
por alguna especie de milagro existe en mi corazón?
tantos años caminando a tientas por las sombras
la zozobra el desconcierto
la infinita vastedad sin sentido del universo
y de repente tus ojos
y de la nada una certeza
y el dolor y la súbita incapacidad de sobrevivir sin ti
sin ti que te mueres por aquel
aquel que dice llevar ya años muriéndose por ti
por ti y por tu forma de ser y por tu ingenua mente de niña
y que también debe haber sentido como si le arañasen el corazón
aquella vez que tu hermana le hizo un rayón en la puerta derecha
a ese jodido toyota rav4 del 2007 que cada día se vuelve
como yo
más viejo
cuando te desconectas la sonrisa
y la luz de tus ojos se desvanece en la penumbra
sin la mirada de nadie
allí, de pie frente a la terraza de tu cuarto
mientras te muerdes un puño para no llorar
por ese tipo cuyo recuerdo devora tus entrañas
y del que no sabes si en realidad te quiere a ti
o el negocio de tu papi y tu toyota rojo
que ni siquiera es último modelo
y qué pensarás de mí si es que acaso lo haces
de mí y de mis ridículos dientes con protector de acrílico
de mí y de mis viejas historias de alcoholismo y perdición
las horas como losas cayendo sobre ti
una arriba de la otra y después otra
sin saber cuándo volverá a brillar el sol en tu horizonte
sin saber cómo hacer para no equivocarte
y al equivocarte elegir la peor vida posible
pero si no te arriesgas ¿qué vida te puede esperar?
¿infinitas mañanas preparando hot cakes para tu amado?
¿eternas noches esperando hasta tarde su vuelta a casa para oírlo deshacerse en las mismas excusas de siempre?
¿y qué vida me espera a mí?
¿cuándo encontraré de nuevo lo que ahora
por alguna especie de milagro existe en mi corazón?
tantos años caminando a tientas por las sombras
la zozobra el desconcierto
la infinita vastedad sin sentido del universo
y de repente tus ojos
y de la nada una certeza
y el dolor y la súbita incapacidad de sobrevivir sin ti
sin ti que te mueres por aquel
aquel que dice llevar ya años muriéndose por ti
por ti y por tu forma de ser y por tu ingenua mente de niña
y que también debe haber sentido como si le arañasen el corazón
aquella vez que tu hermana le hizo un rayón en la puerta derecha
a ese jodido toyota rav4 del 2007 que cada día se vuelve
como yo
más viejo