Ausencia -1

Maese Plumilla

Poeta fiel al portal
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Sólo el silencio se hospeda en los cuartos de casa,
nada quedó de tu voz;
viendo el jardín delantero mi vida se pasa,
falta de luz y color.

Quiero gritar a los cuatro rincones mi pena,
quiero que sepan que yo
muero extrañando tus dulces canciones, sirena,
llenas de paz y de amor.

¡Cómo me duele tu ausencia! Quisiera que todo
fuese distinto, mejor;
sé que lo digo olvidando que el único modo
¡es implorando perdón!

Agrias palabras brotaron aquella mañana,
ríspidas fueron sin son;
yo me alejé con destino a mi cruz cotidiana
¡nunca mi vista tornó!

Sólo el silencio a mi vuelta me dio bienvenida
¡sólo el silencio feroz!
Hoy contemplando el jardín delantero mi vida
¡pasa sin paz ni calor!



 

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Desde que vi tu título recordé esa canción de Silvio Rodríguez llamada «Tu fantasma», y veo que tú le dabas la misma connotación. ¡Qué dependientes nos volvemos a veces de nuestra cara mitad! ¡Cuántos recuerdos guardan los ambientes y los objetos!

Me resultó muy interesante tu uso de las series rítmicas basadas en la cláusula «óoo», y la combinación «alla Espronceda» de la rima consonante con la asonante aguda (con la que además hilvanas, al mantenerla, las estrofas); a mi oído, la asonante aguda es, efectivamente, casi indistinguible de la consonante. Estuve viendo algún poema de Jorge Guillén («¿Ocaso?») y otro de Gertrudis Gómez de Avellaneda («Soledad del alma») basados en esta claúsula (o en «oóo», que es lo mismo) combinando versos de catorce con versos de quince. ¡Cuánto para aprender! Alguna vez he usado estas series, pero en los usuales eneasílabos 2.5.8 o en endecasílabos dactílicos.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Aunque Jorge te ha dicho ya que ha visto precedentes de esta fórmula métrica combinando versos de 14 y 15 (la de las rimas asonantes-consonantes sí que la conocía), yo quisiera decirte que difiero algo de él en que en mi opinión no hay tal combinación, pues solo en el penúltimo verso veo 15 sílabas considerando el hemistiquio en jardín aguda (8 sílabas) más las siete después del hemistiquio, 8+7 = 15 , en el resto hay 14, y creo que eso sí que lo he recitado alguna vez (o parecido) en alguna parte, lo de que el último verso sea mayor que el resto me refiero, en alguna silva creo haberlo hecho; a modo de consulta por ver que opinas tú de mi manera de medir estos versos y ò explicarte porqué hago esta afirmación, te pondré dos ejemplos diciéndote lo que he hecho para que sean de 14 sílabas todos con la excepción del mencionado de 15 :

Para que me salgan así (de 14) los "dudosos" hago lo siguiente : al llegar al hemistiquio, si la siguiente palabra tras la sílaba 8ª es un monosílabo empezado en vocal ("en", por ejemplo) pues la uno en sinalefa con la 8ª y ya está, el siguiente hemistiquio seguirá siendo de 6 sílabas y el primero, con la sinalefa, será de 8 por lo que el resultado será 8 + 6 = 14; ejemplos :

Só-lo el -si-len-cio -se hos-pe-da en- / los -cuar-tos -de- ca-sa, 8+6 = 14
o en este otro:

yo -me a-le-jé- con -des-ti-no a -/ mi- cruz- co-ti-dia-na 8+6 = 14

Yo, que estos dias he leído abundantemente a Juan Ramón Jimenez, tengo la impresión de que hacía hemistiquios muy parecidos a estos que te digo entre tantos de los alejandrinos que compuso; solo que los hemistiquios eran naturalmente 7 + 7, claro; pero incluso en algunos versos hexadecasílabos creo haberle visto algo parecido.

Por lo demás, decirte que me ha gustado mucho ese relato de soledad que nos haces, donde nos cuentas lo difícil que es la vida cotidiana cuando la ausencia de un ser querido se hace tan patente en nuestras vidas.

Te felicito y dejo estrellas.

Un abrazo.
 
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Aclaro que al comentar la combinación de versos de catorce y de quince no me refería a tu poema, sino al de Gertrudis Gómez de Avellaneda (que comienza algunos versos con «oóo» lo que le da una sílaba más). En tu caso, veo de catorce según el modelo 1.4.7.10.13 y de ocho según el modelo 1.4.7 (agudos). Pienso que al tratarse de series rítmicas no hay hemistiquios. ¿Qué opinas?

abrazo
J.
 
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Estimado Maese Musador:

Te diré, amigo mío, que aparte de los endecasílabos dactílicos, he usado esta acentuación llevado por la atracción que ejercieron en mí las "traducciones" que en castellano se hicieron de los dísticos arquiloqueos, alcmánicos y elegíacos.
El primer verso de las tres estrofas coinciden en lo mismo: es dactílico.
Y, salvo en la elegíaca, el segundo verso es también dactílico.
Como has observado en otras ocasiones, el "traslado" de los metros latinos no siempre ha tenido suerte; y de hecho, entre los poetas hallamos que difieren unos de otros, como sucede, por ejemplo, con la antigua estrofa alcaica.
Sin embargo, en esta ocasión, sólo he llegado a los catorce sílabas para el primer verso (se me ha dicho que en tiradas más largas suele perderse su correlación con el que sigue); y empleo las ocho sílabas agudas del dístico arquiloqueo.
Con respecto a la forma "esproncedaica", tienes razón, pues tiene su mérito.
Ahora, de más está decir que aquí he conjuntado los dísticos para formar cada estrofa.
Me alegra que te haya resultado interesante aquí el uso de las clásulas.
Y coincido contigo en que aquí los hemistiquios no son practicables.
Gracias por tu paso y externo para ti un abrazo cordial.
 
Me gusta el excelente ritmo que se logra
cuando usamos cláusulas
—esto lo aprendí y practiqué con el maestro Edelabarra
en un dueto que hicimos en una mezcla de dodecasílabos y decasílabos—
en lo particular creo que se obtienen muy buenos resultados
como es el caso de este melancólico poema
que nos regalas.
Aún no le tomo el ritmo a las tensones y no estoy muy enterada cómo funciona?
me refiero a si hay algún orden de participación o es libre,
pero el tema al igual que el mar se las trae
es un excelente escenario para hacer algunas estrofitas.

Me ha dado mucho gusto pasar por su espacio Maese Plumilla
y deletrear tanto su poema como las ricas discusiones-comentarios
que enriquecen los conocimientos del lector.

Agradecida, con todo respeto dejo mi humilde comentario,

ligiA
 
Pasar a leer a los Maestros, es como leer un buen libro que nos deja satisfecho el alma!!
Otro gran poema he disfrutado al leer tus versos!!! Saludos Poeta.
 

Maese Plumilla


Has logrado que tu espació tenga un enorme plus, pues de tus poemas, no solo se admiran engarces poéticos o la belleza de ellos, sino además, has compartido casi de continuo tus conocimientos extensos en estructuras; conformación de versos y antecedentes, cabe señalar, (a mi personal criterio) que el momento actual, es un momento dorado con la mancuerna que se ha dado, al tener simultáneamente los comentarios y parlamentos entre Musador y Vos... para los bisoños como mi caso personal, es toda una alegría asimilar de esta forma tan variado y amplio conocimiento.


Mil gracias a ti y a Musador.

fernando
Osito lindo.

 
Estimado Maese Jmacgar:

Como te ha dado a entender Musador, al referirse a los versos de 15 aludía a los escritos por Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Ahora, realmente ¡cuánto por aprender!, parafraseando a Jorge.

¡No alcanza una vida para aprender lo que nos interesa!

Volviendo a Tula, se ha dicho que fue ella la que inventó el pentadecasílabo formado por un hexasílabo más un eneasílabo:


¡Qué horrible me fuera, / brillando tu fuego fecundo,

cerrar estos ojos, / que nunca se cansan de verte;

en tanto que ardiente / brotase la vida en el mundo,

cuajada sintiendo / la sangre por hielo de muerte!

(«La noche de insomnio»)


Bastante claro resulta que algunos de estos versos se desarrollan siguiendo el pie trisílabo:


¡Qué_horrible / me fuera,/ brillando / tu fuego / fecundo,


Sin embargo, amigo mío, el hexámetro exigía entre los antiguos cumplir con reglas muy rígidas.

Podía tener un mínimo de doce sílabas y un máximo de diecisiete.

La cláusula espondaica (espondeos) daba al verso pesadez, solemnidad, lentitud.

La dactílica (dáctilos), por el contrario, le daba ligereza y rapidez.

«La Ilíada» de Homero, por ejemplo, contiene 15690 versos o hexámetros dactílicos.

Ahora, ya que mencionas a los hemistiquios, te diré que en estos versos se empleaba lo que denominaban «cesura», y, en contra de lo que pudiera pensarse, no suponía una pausa, sino más bien era un elemento relacionante entre los distintos semiversos.
La cesura se colocaba siempre entre palabra y palabra, pero nunca entre un pie y otro, sino en medio del pie.

Cada verso presentaba, en consecuencia, una o más cesuras, y cada cesura recibía un nombre particular según la posición que ocupaba.

Muchas gracias por la huella que me dejas.
Externo para ti un cordialísimo saludo.
 
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Misia Ligia:

Supongo que te refieres al ordenamiento sobre los temas.
Si pasas por los ítems "adheridos" Tensón 1, Objetivos y Metodología
seguramente te harás una idea sobre ello.
Cualquier otra duda, nuestro amigo Musador puede asesorarte.
Ahora, muchas gracias por haberte detenido en este poema.
Me alegra que el presente haya sido de tu agrado.
Saludos cordialísimos.
 
Misia Mar:

Me complace sobremanera que te haya gustado este poema.
También yo cuando leo a los Maestros quedo ahíto.
Gracias por tu paso, y recibe de mi parte un cordialísimo saludo.
 
Maese Osito:

En primera instancia te agradezco el comentario dejado.
En segunda instancia, para mí también es grato intercambiar
"parlamentos" con Musador, pues se aprende mucho
de lo bastante que sabe.
Tiene un oído muy perceptible, y ha tenido a bien
corregirme varias veces.
Sabe y sabe fundamentadamente; y eso, para el que quiera aprender,
(como yo) es un ingrediente sine qua non.
Gracias de nuevo, y de mi parte recepta mi cordial abrazo.
 
Un poema exquisito, rítmico, de una tristeza enfundada en belleza poética. Me ha encantado, como siempre, esta "Ausencia" tuya tan emotiva. Gracia por compartirlo.
Todas mis estrellas.
Un afectuoso y cálido saludo.
Isabel.
 
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