Ausencia de domingo en diez actos
I
Bipartidista
el tiempo encrespa la espalda
en la conversación diáfana
de los párpados.
II
Quema la soledad en el minuto
diecisiete que materializa
el quiebre.
III
Se compran ideas
en la plastilina del destino.
IV
La vorágine en los ojos desprende la
historia inconclusa que se disemina
al epicentro de mis vacíos.
V
Génesis de la costumbre de ser
tubérculo en el prefacio de la ausencia.
VI
Siempre quise ser esquirla,
ínfimo pedazo de cuerda que se
anuda a la garganta.
Pero, todo era tragedia tras bambalinas,
reprueban las neuronas
por ser peces en el mar de las premuras.
VII
Condenso la sensación en mis zapatos.
La sal de los pies concede el milagro
de nacer en el sudor de las vertebras.
VIII
Pesan las cicatrices que dejan las
edades en la borrascosa
selva de los latidos.
IX
Zafándome las manías en
esta soledad que se replica en los dedos.
X
La volatilidad atrapa la piel
que se ciñe cual
blanco a los huesos
Bipartidista
el tiempo encrespa la espalda
en la conversación diáfana
de los párpados.
II
Quema la soledad en el minuto
diecisiete que materializa
el quiebre.
III
Se compran ideas
en la plastilina del destino.
IV
La vorágine en los ojos desprende la
historia inconclusa que se disemina
al epicentro de mis vacíos.
V
Génesis de la costumbre de ser
tubérculo en el prefacio de la ausencia.
VI
Siempre quise ser esquirla,
ínfimo pedazo de cuerda que se
anuda a la garganta.
Pero, todo era tragedia tras bambalinas,
reprueban las neuronas
por ser peces en el mar de las premuras.
VII
Condenso la sensación en mis zapatos.
La sal de los pies concede el milagro
de nacer en el sudor de las vertebras.
VIII
Pesan las cicatrices que dejan las
edades en la borrascosa
selva de los latidos.
IX
Zafándome las manías en
esta soledad que se replica en los dedos.
X
La volatilidad atrapa la piel
que se ciñe cual
blanco a los huesos