joseantonio
Poeta recién llegado
Percibió la fragancia sutil
de un jardín con flores,
árboles frutales el manzano,
un limonero y la vid.
Escucho las notas musicales
del río y el canto del ruiseñor,
el gorrión hasta el aleteo del
colibrí.
Palpo la tenue brisa del día
y los rayos de sol cayeron
como saetas a su alma dormida.
Se incorporo de aquella cama
vetusta en la cual estuvo postrado
longuísimo tiempo,
y con un caminar lento pero seguro
se acerco a aquel cuadro en antaño
preferido, de cristal y madera.
Y abriendo de par en par
girando sobre sus goznes
un ventarrón diáfano, fresco
y vivido le susurro al oído,
y puesto de hinojos exclamo
con el pensamiento y el alma
¡Gracias Dios mío, gracias!
de un jardín con flores,
árboles frutales el manzano,
un limonero y la vid.
Escucho las notas musicales
del río y el canto del ruiseñor,
el gorrión hasta el aleteo del
colibrí.
Palpo la tenue brisa del día
y los rayos de sol cayeron
como saetas a su alma dormida.
Se incorporo de aquella cama
vetusta en la cual estuvo postrado
longuísimo tiempo,
y con un caminar lento pero seguro
se acerco a aquel cuadro en antaño
preferido, de cristal y madera.
Y abriendo de par en par
girando sobre sus goznes
un ventarrón diáfano, fresco
y vivido le susurro al oído,
y puesto de hinojos exclamo
con el pensamiento y el alma
¡Gracias Dios mío, gracias!