jormailin
Poeta recién llegado
A pesar de mis pesares he venido al río
a bautizarme entre tus codos.
Sé que todo lo que sé, me han dicho,
y por eso guardo bajo mis húmeros
el polvo, el hastío.
Viendo que en la bajada
mis pies fallan entre las rocas.
A veces extravío una mano, me desespero y
me pregunto cuántas veces hemos llegado
hasta el pie de la montaña,
para escuchar de los labios de tus ancestros
que tal vez eres de sombra,
o qué, tal vez, como yo;
eres un clavo bien puesto en la ventana de tu madre.
¿Para qué preguntar lo que ya sabemos?
Cuando eso de teorizar y hablar a bocandas
se lo hemos dejado a los poetas.
Ya tanto crees que no te duermes,
que ahora en las noches rezas, pero en voz baja.
Entre dientes, como quien economiza el respirar.
Sin mover tus labios para no echar la suerte al viento,
sin aventarte ante un sueño fatal.
Viendo tan solo como la lluvia moldea la ladera.
a bautizarme entre tus codos.
Sé que todo lo que sé, me han dicho,
y por eso guardo bajo mis húmeros
el polvo, el hastío.
Viendo que en la bajada
mis pies fallan entre las rocas.
A veces extravío una mano, me desespero y
me pregunto cuántas veces hemos llegado
hasta el pie de la montaña,
para escuchar de los labios de tus ancestros
que tal vez eres de sombra,
o qué, tal vez, como yo;
eres un clavo bien puesto en la ventana de tu madre.
¿Para qué preguntar lo que ya sabemos?
Cuando eso de teorizar y hablar a bocandas
se lo hemos dejado a los poetas.
Ya tanto crees que no te duermes,
que ahora en las noches rezas, pero en voz baja.
Entre dientes, como quien economiza el respirar.
Sin mover tus labios para no echar la suerte al viento,
sin aventarte ante un sueño fatal.
Viendo tan solo como la lluvia moldea la ladera.