tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Solo un minuto tardo en observar algunas pequeñas revelaciones que justifican los articulados movimientos del subconsciente, que estimulan a la conciencia, el censillo pacto de libertad y raciocinio, incita a levantar el contrapunto de la belleza misma de la espiritualidad, de un modo pragmático y dúctil al momento de una reacción, un reflejo cognitivo.
La sustancia mental, tan loable e invisible como la fe y la imaginación en el punto mas elevado y extraño, pacto con un trozo de adrenalina abstracta, que desliza escasas sensibilidades y emociones, drenando agonías por diversos canales conductivos, hacia un exterioricidio inmediato eyectando desde las fibras inmateriales mas intimas de los sentidos extenuados.
Toda una generación de ideas y sentires que conciben en la reconstrucción del momento mas sublime que una abstracción pueda obtener, cauterizando las mal interpretaciones que pudieran escurrirse a través de un modo tirano y soberbio al que me tiene tan acostumbrado, mi innombrable ego, que intentará descomprimir cada atomización inmaterial negativa, archivada en la memoria de mi psiquis.
Este monologo silenciado, me lleva a solo una resolución de la búsqueda de un motivo, que unos segundos después refuto y delimito admitiendo, que no lo habrá jamás y, que el filtro de la ansiedad, conspira automáticamente por decantación, cuestionándolo todo y mas; con un único motivo evidente que puedo sostener, demostrando la importancia de la baja autoestima, que sugiere una situación borderline, casi insuperable, que solo eliminaré con la auto confianza y el autocontrol.
La sustancia mental, tan loable e invisible como la fe y la imaginación en el punto mas elevado y extraño, pacto con un trozo de adrenalina abstracta, que desliza escasas sensibilidades y emociones, drenando agonías por diversos canales conductivos, hacia un exterioricidio inmediato eyectando desde las fibras inmateriales mas intimas de los sentidos extenuados.
Toda una generación de ideas y sentires que conciben en la reconstrucción del momento mas sublime que una abstracción pueda obtener, cauterizando las mal interpretaciones que pudieran escurrirse a través de un modo tirano y soberbio al que me tiene tan acostumbrado, mi innombrable ego, que intentará descomprimir cada atomización inmaterial negativa, archivada en la memoria de mi psiquis.
Este monologo silenciado, me lleva a solo una resolución de la búsqueda de un motivo, que unos segundos después refuto y delimito admitiendo, que no lo habrá jamás y, que el filtro de la ansiedad, conspira automáticamente por decantación, cuestionándolo todo y mas; con un único motivo evidente que puedo sostener, demostrando la importancia de la baja autoestima, que sugiere una situación borderline, casi insuperable, que solo eliminaré con la auto confianza y el autocontrol.