BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, en la noche tan turbia
donde se escarnecen misterios,
insólitos cadáveres, rotos por las puertas,
entusiasmos inevitables, rollizas madejas
interpuestas de pelos y cobrizos cloroformos.
Oh esa noche tan turbia que tiende su mano infantil
a través del cabello anochecido de una durmiente amapola
intestinal, que fabrica y modela vasijas muertas de caracoles
y encimas sobre la mesa exquisita. Trenzadas van las manos
hasta el ocaso, trenzadas y dinamitadas como efigies
de una soldadesca sin guedejas, sin el amianto de partículas,
polvaredas de moléculas que incitan al desequilibrio básico.
Oh en esta noche, célula de un depósito que sabe a muerte
o a destierro, incertidumbre de caminos o sueños endurecidos
por las noctámbulas amatistas, me fascinan sus peces áureos,
sus diagramas interiores, sus respiraciones maléficas, sus vestigios
inusuales.
©
donde se escarnecen misterios,
insólitos cadáveres, rotos por las puertas,
entusiasmos inevitables, rollizas madejas
interpuestas de pelos y cobrizos cloroformos.
Oh esa noche tan turbia que tiende su mano infantil
a través del cabello anochecido de una durmiente amapola
intestinal, que fabrica y modela vasijas muertas de caracoles
y encimas sobre la mesa exquisita. Trenzadas van las manos
hasta el ocaso, trenzadas y dinamitadas como efigies
de una soldadesca sin guedejas, sin el amianto de partículas,
polvaredas de moléculas que incitan al desequilibrio básico.
Oh en esta noche, célula de un depósito que sabe a muerte
o a destierro, incertidumbre de caminos o sueños endurecidos
por las noctámbulas amatistas, me fascinan sus peces áureos,
sus diagramas interiores, sus respiraciones maléficas, sus vestigios
inusuales.
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