*Sabrina*
Una niña gris
Cualquier incentivo
a volarse la tapa de las neuronas
es una termita devorando átomos de luz,
hasta condensar los intentos fallidos.
La amplitud de la justicia
cabe en la mente de algodón de un genocida,
el vientre de la naturaleza es de plomo,
atiborrado de langostas siderales,
como estados calcáreos de fe establecida.
Se alza la copa,
el mísero trago
vaga en la garganta,
las penas se tragan sin complicaciones.
Estiramos tanto la piel
que las grietas
quedan
......en la entrada de soles.
Hurgamos un tacto seco
entre mariposas de ocre
........inyectadas en un depósito
con toxina butolínica,
sólo para eliminar los rasgos
de una máscara en ausencia de gestos.
Así como el cuenta gotas
toma forma de asteroide
la parroquia de las vanidades
ha caído en los surcos de un diafragma roto.
Observamos a través de un agujero diminuto
un enjambre de penas sudando en paredes líquidas,
nos lavamos las manos porque el delito
es una tiranía de hombrecitos verdes con corbata.
Aún así quedamos con la lengua tatuada de palabras
cuyos significados habitan en nebulosas
a años luz de una simple chispa.
El precio de un pecado
se divisa en estrellas avistadas,
temprana la piel va floreciendo
entre claro de luna.
Resalta entre nubes polvorosas
la alusión de los sentidos
rasgando la tierra de tumbas anónimas.
No hay artilugio que cancele
la infección en un corazón embaucado
ni ser auto-inmune al parásito de sentir,
cada palpitar insurrecto aún menoscaba su laberinto.
El hoy no siempre trae consigo un presente
de andamios quebradizos
para bosquejar una formal cadena de placeres.
*Al hilo que nos remienda*