marquelo
Negrito villero
Una mochila
aislada y constructora del camino.
Una esquina que hace ángulo a los sonidos impuestos por los niños
Un viento deja de estirar el mundo elástico
y se detiene
en línea vertical a las farolas que duermen junto al reflejo tardío del borracho
Asi nace el día entregado a las medidas
y el mundo cuenta cada historia
toda esa gente geométrica que avanza a ningún resultado.
Ese aire también trabaja/ corre deflorando los colores del semáforo
las entrañas del grito pregonero
las ansias tumultuosas del perfume / la saga de la escalera que te lleva a las grandes oficinas.
Hasta aqui se enmarca la historia de mis ojos
he caminado unos pasos por baldosas que simpatizan con la lluvia
atrás dejé a mi soledad de grito en las almohadas
diviso
un hombre
una mochila
una barba contenida colgando del recipiente de la carne
unas manos que sostuvieron el credo irresistible del amor
pero ahora sostiene el delito de la nada. Un gorro. Unas monedas coloradas.
Un viajero rezagado razgado amotinado en la sombra coqueta de los pájaros.
Asi empiezan las historias/ esta bahía abre su libro de visitas.
Un hombre/ una mochila/ el día con todos sus rounds por pelear.
¿Y yo?
¿Y quién soy yo?
Soy una cosmovisión sin astrónomo. Ninguna barba descansó para mi.
Pero aqui estoy. Muerto ambulante con tintes trágicos de vida. Me miro.
Tengo a toda la sociedad en la cartera:
la tarjeta santa que sana cuando me da la pena
una tarjeta amarilla que finge imitar el sol en los cajeros
un vale de comida/ 5 euros.
Haz que el mundo gire para nosotros
que el destino sonria con el respiro del camino. Buena suerte. Adiós.
Atrás dejé un camino que andará...
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