Samuel17993
Poeta que considera el portal su segunda casa
18/04/2018
Razones en voz alta,
te digo en el oído.
Deshago el nudo
de mi boca,
que se ha ido tirando desde el fondo
de esta mente que se entreteje como un ovillo.
Tiras del hilo con suavidad,
como tu voz,
que me canta en mi cerebro,
en tono bajo.
Gritas para tocar mis pequeños
pensamientos,
crecidos, enseñoreados, hechos vida,
y despiertan.
Luego,
se van corriendo a trabajar y tiran de las sogas;
hacen correr la máquina.
Fluye, lentamente,
como el mana.
Largos ríos de ideas antiguas y nuevas se renuevan en las largas
selvas del Oriente, cuyos olores despiertan al gigante dormido en mí.
Espera andar espoleado por la belleza, largas imágenes de lo imposible,
y de lo posible, que ahora existen en mi mente. Largo camino,
como el río.
Anchas las espuelas para hacer correr el caballo de la cabalgada
hacia ningún lugar, pero va a algún lugar, seguro. Brío en el
viento que canta en mi oído con el sonido de tu boca.
Muero con tu espera, estirado
en el mapa.
Mi cabeza hace una geografía con la extensión
que nos separa.
Sueña con unir tu cuerpo con el mío y eliminar el espacio,
el tiempo, la contingencia terrenal, hasta la abstracción.
Sólo conoce tu boca de miel,
para oírte.
Es cual la palabra del dios judío que crea el día y la noche,
y nace la mitología del mundo.
Aquello que inicié,
se perdió.
No sé qué me dijiste.
Estaba en los bastidores de tu cuerpo.
No es mi culpa que me conviertas
en esa monolatría
de Venus.
Más en: https://www.wattpad.com/626655084-autovía-poema-2te digo en el oído.
Deshago el nudo
de mi boca,
que se ha ido tirando desde el fondo
de esta mente que se entreteje como un ovillo.
Tiras del hilo con suavidad,
como tu voz,
que me canta en mi cerebro,
en tono bajo.
Gritas para tocar mis pequeños
pensamientos,
crecidos, enseñoreados, hechos vida,
y despiertan.
Luego,
se van corriendo a trabajar y tiran de las sogas;
hacen correr la máquina.
Fluye, lentamente,
como el mana.
Largos ríos de ideas antiguas y nuevas se renuevan en las largas
selvas del Oriente, cuyos olores despiertan al gigante dormido en mí.
Espera andar espoleado por la belleza, largas imágenes de lo imposible,
y de lo posible, que ahora existen en mi mente. Largo camino,
como el río.
Anchas las espuelas para hacer correr el caballo de la cabalgada
hacia ningún lugar, pero va a algún lugar, seguro. Brío en el
viento que canta en mi oído con el sonido de tu boca.
Muero con tu espera, estirado
en el mapa.
Mi cabeza hace una geografía con la extensión
que nos separa.
Sueña con unir tu cuerpo con el mío y eliminar el espacio,
el tiempo, la contingencia terrenal, hasta la abstracción.
Sólo conoce tu boca de miel,
para oírte.
Es cual la palabra del dios judío que crea el día y la noche,
y nace la mitología del mundo.
Aquello que inicié,
se perdió.
No sé qué me dijiste.
Estaba en los bastidores de tu cuerpo.
No es mi culpa que me conviertas
en esa monolatría
de Venus.