hombres y poetas
Poeta recién llegado
Hola... hola Madre,
es que aquí abajo...
hay tanto ruido,
que tal vez por eso...
no me responde nadie.
Estoy aquí. .. Madre,
te acuerdas?...
la de la mirada triste,
esa, esa que siempre
todo lo deja,
esa... que siempre
busca el modo...
de robarle sonrisas
a su tristeza.
Se secaron las flores
que te junte... el otro día,
quise acercartelas...
pero... me faltaron las fuerzas,
me ganó la vergüenza,
sabes?
pudo más que mi amor...
la cobardía.
Madre... sé que estás allí,
que no hablo contigo,
hace mucho tiempo,
que a veces me olvido...
sabes?
es que no encuentro palabras... ni el momento.
Dile...dile al Nazareno,
que ayer me pareció
ver la huella,
de su sandalia undida
en la arena,
que intenté seguirle...
coger su mano, pero la perdí
en la noche negra,
me encandilaron las luces de mi ceguera.
Madre... Madre, no permitas
que pierda su huella,
se que me mira desde...
donde duermen las estrellas.
Pero están tan lejos...
que tocarlas no podría,
aunque quisiera.
Dile... dile, que mi corazón
es un niño...
que quiere sentarse a su vera.
Sé que mi vida...
no es un ejemplo,
que hay momentos,
en que me puede más...
la cobardía.
Acaso... ¿acaso me entiendes
María?
mis alas se pierden en el mar de ésta loca vida.
Sé que me escuchas,
que estas allí,
Madre...Madre...
que tu hijo está contigo.
Dile... dile que despierte
a los corazones dormidos,
envuelvelo... envuelvelo
en tus brazos,
que no encuentran los pasos
del pescador...
están perdidos.
Ave...Ave María,
sigo aquí...hablando contigo,
aunque... aunque mi mente,
mi mente me dice...
que no hay dios...
que sólo existe el olvido.
Ave... Ave María...
bendita tu gracia... tu luz,
Madre mía,
bendito tu hijo... y su amor
me lo dice el corazón,
que cuidas de mi...
que siempre estás aquí,
gracias...
gracias Madre,
gracias... Ave María.
hay tanto ruido,
que tal vez por eso...
no me responde nadie.
Estoy aquí. .. Madre,
te acuerdas?...
la de la mirada triste,
esa, esa que siempre
todo lo deja,
esa... que siempre
busca el modo...
de robarle sonrisas
a su tristeza.
Se secaron las flores
que te junte... el otro día,
quise acercartelas...
pero... me faltaron las fuerzas,
me ganó la vergüenza,
sabes?
pudo más que mi amor...
la cobardía.
Madre... sé que estás allí,
que no hablo contigo,
hace mucho tiempo,
que a veces me olvido...
sabes?
es que no encuentro palabras... ni el momento.
Dile...dile al Nazareno,
que ayer me pareció
ver la huella,
de su sandalia undida
en la arena,
que intenté seguirle...
coger su mano, pero la perdí
en la noche negra,
me encandilaron las luces de mi ceguera.
Madre... Madre, no permitas
que pierda su huella,
se que me mira desde...
donde duermen las estrellas.
Pero están tan lejos...
que tocarlas no podría,
aunque quisiera.
Dile... dile, que mi corazón
es un niño...
que quiere sentarse a su vera.
Sé que mi vida...
no es un ejemplo,
que hay momentos,
en que me puede más...
la cobardía.
Acaso... ¿acaso me entiendes
María?
mis alas se pierden en el mar de ésta loca vida.
Sé que me escuchas,
que estas allí,
Madre...Madre...
que tu hijo está contigo.
Dile... dile que despierte
a los corazones dormidos,
envuelvelo... envuelvelo
en tus brazos,
que no encuentran los pasos
del pescador...
están perdidos.
Ave...Ave María,
sigo aquí...hablando contigo,
aunque... aunque mi mente,
mi mente me dice...
que no hay dios...
que sólo existe el olvido.
Ave... Ave María...
bendita tu gracia... tu luz,
Madre mía,
bendito tu hijo... y su amor
me lo dice el corazón,
que cuidas de mi...
que siempre estás aquí,
gracias...
gracias Madre,
gracias... Ave María.