Este soneto, que trata sobre la poesía lírica, contiene una reflexión sobre lo que supone verter la propia interioridad en un poema frente a las poesías más o menos circunstanciales que tratan de asuntos externos a la vida íntima del poeta. Me ha sido sugerido por las décimas "Lo que no está en mis escritos" que publicó jmacgar aquí: http://www.mundopoesia.com/foros/temas/lo-que-no-esta-en-mis-escritos-decimas.581508/, y al él va dedicado.
¡Ave, poeta!
(soneto)
¡Ave, poeta! Por gustar la fama
y liberarte del continuo veto
codificas tu vida en un soneto,
conviertes el soneto en crucigrama.
Verso a verso delira y se derrama
la fuente plena de interior secreto;
el once fue tu lira y tu amuleto
para encarar tu sino y tu programa.
¡Pero cuidado! Sin pudor ninguno
cuando eleves tu voz por estos hados,
no difundas también la oculta clave.
Que no hallarás tan grande primo alguno
en la matriz de símbolos sagrados
para olvidar cuanto Daimón ya sabe.
¡Ave, poeta!
(soneto)
A Juan Ramón
¡Ave, poeta! Por gustar la fama
y liberarte del continuo veto
codificas tu vida en un soneto,
conviertes el soneto en crucigrama.
Verso a verso delira y se derrama
la fuente plena de interior secreto;
el once fue tu lira y tu amuleto
para encarar tu sino y tu programa.
¡Pero cuidado! Sin pudor ninguno
cuando eleves tu voz por estos hados,
no difundas también la oculta clave.
Que no hallarás tan grande primo alguno
en la matriz de símbolos sagrados
para olvidar cuanto Daimón ya sabe.
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