mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
Estrecho los caminos se vuelven más sonoros,
pues los pasos se aglutinan entre toda la histeria
pero al final del día solo me doy cuenta
que la gente que pasa ya no es la misma.
A su modo las calles claudican,
las lámparas se fulminan y el indigente
errante ya no camina por esta estrecha
avenida de lamento solloza, pues la gente
que pasa ya no es la misma.
En silencio las paredes vigilan,
los árboles vociferan y la anciana que barría
la acera no ha salido hoy a la esquina
de su puerta en señal de las ausencias,
pues la gente que pasa ya no es la misma.
Los corazones se dividen y se multiplican
los rostros se extinguen y aparecen día a día,
palabras pasan la conciencia se olvida
y su espíritu paso a paso varía,
con aliento a veces y a veces sin estima,
pues la gente que pasa por las ruinas
de la estrecha avenida de la vieja Managua,
al volver sus ojos alrededor ya no es la misma.
pues los pasos se aglutinan entre toda la histeria
pero al final del día solo me doy cuenta
que la gente que pasa ya no es la misma.
A su modo las calles claudican,
las lámparas se fulminan y el indigente
errante ya no camina por esta estrecha
avenida de lamento solloza, pues la gente
que pasa ya no es la misma.
En silencio las paredes vigilan,
los árboles vociferan y la anciana que barría
la acera no ha salido hoy a la esquina
de su puerta en señal de las ausencias,
pues la gente que pasa ya no es la misma.
Los corazones se dividen y se multiplican
los rostros se extinguen y aparecen día a día,
palabras pasan la conciencia se olvida
y su espíritu paso a paso varía,
con aliento a veces y a veces sin estima,
pues la gente que pasa por las ruinas
de la estrecha avenida de la vieja Managua,
al volver sus ojos alrededor ya no es la misma.
Última edición: