Cooffeel
Poeta recién llegado
Y Sólo así escucharemos la eterna sinfonía;
aquélla que el globo danzante nos presenta.
Es un atormentante sonido de avispa,
que, cuando el silencio impera,
Se hace deslizar por nuestros oídos.
Y nos preguntamos cómo semejante maravilla es ignorada
pues, sólo aquél que perdió toda su cordura
podrá omitir fácilmente los juicios de los hombres silvestres
y cómo, muy por el contrario,
podrá atender al diálogo a oscuras con los muertos.
siempre la más efímera es la más sublime:
atémosla con todas nuestras fuerzas
y demos la espalda a aquéllos que esperan,
con serenidad, que el siguiente coro los ilumine.
Nuestras almas han de volar en armonía
Y nuestro enajenamiento ha de sucumbir en el infierno
por ello...
¡Abrid bien los ojos!
Y usad cuidadosamente los oídos.
aquélla que el globo danzante nos presenta.
Es un atormentante sonido de avispa,
que, cuando el silencio impera,
Se hace deslizar por nuestros oídos.
Y nos preguntamos cómo semejante maravilla es ignorada
pues, sólo aquél que perdió toda su cordura
podrá omitir fácilmente los juicios de los hombres silvestres
y cómo, muy por el contrario,
podrá atender al diálogo a oscuras con los muertos.
Asimismo, entre todas las estrofas
siempre la más efímera es la más sublime:
atémosla con todas nuestras fuerzas
y demos la espalda a aquéllos que esperan,
con serenidad, que el siguiente coro los ilumine.
Nuestras almas han de volar en armonía
Y nuestro enajenamiento ha de sucumbir en el infierno
por ello...
¡Abrid bien los ojos!
Y usad cuidadosamente los oídos.