LUVIAM
Poeta veterano en el portal
Deleitoso y malsano como el vino
este afán clandestino,
cada noche me tienta en mi aposento,
me perturba la calma y me desquicia
con salvaje impudicia
trepidando en mi carne y en mi aliento.
De solo imaginarte me provoca
la astucia de tu boca,
y tu voz ordenándome al oído
con ese soplo tibio y convincente:
" te deseo obediente
sin miedo, sin rubor y sin vestido."
Y cómo resistirme a tanto fuego,
no puedo ni me niego.
Tu afán por poseerme que no mengua
y me hace claudicar ante tus dones
y yergues mis pezones
con el húmedo roce de tu lengua.
Sitibundo mi vientre te reclama
en mi candente cama
la crecida amatoria de tu río
que apacigüe este ardor que me calcina
me llena y me domina.
No te demores más, ¡ay amor mío!
este afán clandestino,
cada noche me tienta en mi aposento,
me perturba la calma y me desquicia
con salvaje impudicia
trepidando en mi carne y en mi aliento.
De solo imaginarte me provoca
la astucia de tu boca,
y tu voz ordenándome al oído
con ese soplo tibio y convincente:
" te deseo obediente
sin miedo, sin rubor y sin vestido."
Y cómo resistirme a tanto fuego,
no puedo ni me niego.
Tu afán por poseerme que no mengua
y me hace claudicar ante tus dones
y yergues mis pezones
con el húmedo roce de tu lengua.
Sitibundo mi vientre te reclama
en mi candente cama
la crecida amatoria de tu río
que apacigüe este ardor que me calcina
me llena y me domina.
No te demores más, ¡ay amor mío!