¡Ay Caramba!

Ángel San Isidro

Poeta que considera el portal su segunda casa

¡Ay Caramba!

El sueño del amor,
nunca se agota ni se acaba, ¡ay caramba!,
para que queremos los besos eternos del subsuelo
si estos nos traicionan puntualmente con nuestros sigilosos
y ambivalentes deseos, ¡ay caramba!,
para que soñar con las intrépidas luces que surgen
del cosmos y que nunca vemos resplandecer luminosas,
en el horizonte de nuestro cielo, ¡ay caramba!;

El amor,
es sólo una respuesta que le ofrecemos
a la vida etérea de nuestros versos cargados,
de misteriosos anhelos, ¡ay caramba!,
soñar por soñar es sólo una veleidad que susurra
en el tiempo dónde el amor se ciñe a nuestros cuerpos,
como una esponja llena del agua del torrente de la mar
que succiona el agua baldía que no se puede
en absoluto desaprovechar por inútil que parezca
la hazaña heroica del que sueña por soñar,
¡ay caramba!,
debemos hacer con nuestra fatal y sutil sobriedad
acompañar en la sincera pausa de nuestra imaginación,
distraer a la muerte en el tiempo solitario
en que tristes vivimos todos en absoluta soledad,
¡ay caramba!.

Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados

 
Última edición:
Placer inmenso es disfrutar de vuestras genialidades Ángel.
Fuerte abrazo.


¡Ay Caramba!

El sueño del amor,
nunca se agota ni se acaba, ¡ay caramba!,
para que queremos los besos eternos del subsuelo
si estos nos traicionan puntualmente con nuestros sigilosos
y ambivalentes deseos, ¡ay caramba!,
para que soñar con las intrépidas luces que surgen
del cosmos y que nunca vemos resplandecer luminosas,
en el horizonte de nuestro cielo, ¡ay caramba!;

El amor,
es sólo una respuesta que le ofrecemos
a la vida etérea de nuestros versos cargados,
de misteriosos anhelos, ¡ay caramba!,
soñar por soñar es sólo una veleidad que susurra
en el tiempo dónde el amor se ciñe a nuestros cuerpos,
como una esponja llena del agua del torrente de la mar
que succiona el agua baldía que no se puede
en absoluto desaprovechar por inútil que parezca
la hazaña heroica del que sueña por soñar,
¡ay caramba!,
debemos hacer con nuestra fatal y sutil sobriedad
acompañar en la sincera pausa de nuestra imaginación,
distraer a la muerte en el tiempo solitario
en que tristes vivimos todos en absoluta soledad,
¡ay caramba!.

Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados

 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba