ropittella
Poeta veterana en el Portal
Todo es culpa de la noche, donde se tira
la basura del día.
La buena bebida y una muñeca entre los brazos,
la mala ternura de su cuerpo de princesa
con marca registrada en un envase de colores.
El suplicio de estar vivo pensando todo el tiempo
que lo único que puede ser la vida
es un camino hacia la muerte
¡qué novedad! ni siquiera algo original
para justificar el insomnio y dejar de ver
lo que siempre va a seguir pasando afuera
de la cucha maloliente del que se siente abandonado
y lo escribe un domingo desde su casa ordenada
con su reloj de oro, que lo lleva puntualmente
cada lunes al trabajo que detesta, dice que detesta,
dice que escribe que lo detesta.
¡qué asco! Pero el asco igual sale caro
para escribirlo y editarlo en un libro
y es lento, para desarrollar su trama del absurdo
hasta se precisa robar, matar, ir preso
maltratar a todas las mujeres pero quererlas
y odiarlas como a la propia puta madre
y recordar que fueron buenas, algunas veces,
mientras nos daban la teta por variadas razones.
Es un fiasco todo, es una burla para los giles
que se creen los cuentos, el tipo se codeaba
con gente poderosa, de la que mata en serio,
de la que roba en serio, de la que sabe
en serio cómo esconderse en las editoriales
de los diarios, tras el horóscopo de la semana
El tipo se amaba mucho, amaba su propio estilo
para elegir hasta cómo morir,
y quedar acorde con todo lo escrito,
por lo menos una vez en la puta vida,
para hacerle caso a la vida de mierda
y quiso morir de leucemia, y así lo hizo.
la basura del día.
La buena bebida y una muñeca entre los brazos,
la mala ternura de su cuerpo de princesa
con marca registrada en un envase de colores.
El suplicio de estar vivo pensando todo el tiempo
que lo único que puede ser la vida
es un camino hacia la muerte
¡qué novedad! ni siquiera algo original
para justificar el insomnio y dejar de ver
lo que siempre va a seguir pasando afuera
de la cucha maloliente del que se siente abandonado
y lo escribe un domingo desde su casa ordenada
con su reloj de oro, que lo lleva puntualmente
cada lunes al trabajo que detesta, dice que detesta,
dice que escribe que lo detesta.
¡qué asco! Pero el asco igual sale caro
para escribirlo y editarlo en un libro
y es lento, para desarrollar su trama del absurdo
hasta se precisa robar, matar, ir preso
maltratar a todas las mujeres pero quererlas
y odiarlas como a la propia puta madre
y recordar que fueron buenas, algunas veces,
mientras nos daban la teta por variadas razones.
Es un fiasco todo, es una burla para los giles
que se creen los cuentos, el tipo se codeaba
con gente poderosa, de la que mata en serio,
de la que roba en serio, de la que sabe
en serio cómo esconderse en las editoriales
de los diarios, tras el horóscopo de la semana
El tipo se amaba mucho, amaba su propio estilo
para elegir hasta cómo morir,
y quedar acorde con todo lo escrito,
por lo menos una vez en la puta vida,
para hacerle caso a la vida de mierda
y quiso morir de leucemia, y así lo hizo.