Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sufrió la maldición de dar contigo
tomando tu veneno pernicioso;
tu velo más tupido y tenebroso
cubrió la claridad de su postigo.
Sufrió tu puñalada en el ombligo
y duro fue su golpe poderoso;
su filo despreciable y peligroso
mostró tu condición, vil enemigo.
¡Ay Muerte, no pretendas conocerme
ni quieras igualarme al polvo errante,
ni turbia me amenaces con tenerme!
¡Ay Muerte, no me lleves por delante
ni quieras como a Pedro sorprenderme
dormido en mi sillón en este instante!
tomando tu veneno pernicioso;
tu velo más tupido y tenebroso
cubrió la claridad de su postigo.
Sufrió tu puñalada en el ombligo
y duro fue su golpe poderoso;
su filo despreciable y peligroso
mostró tu condición, vil enemigo.
¡Ay Muerte, no pretendas conocerme
ni quieras igualarme al polvo errante,
ni turbia me amenaces con tenerme!
¡Ay Muerte, no me lleves por delante
ni quieras como a Pedro sorprenderme
dormido en mi sillón en este instante!