• Herramienta Métrica Española analiza tus versos: sílabas, sinalefas, rimas, formas poéticas. Probar →

¡Ay, niña Rosita!

Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.


Delicioso poema que he disfrutado.
Un placer leerte

Alfonso Espinosa
 
Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.



Un precioso soneto, recordando esa infancia maravillosa. Siempre nos quedan esos recuerdos de rostros de personas que nos hicieron sentir algo por ellas. Es una auténtica gozada disfrutar de tu poesía. Eres muy bueno, Luis.
Un abrazo, querido maestro y tocayo.
 
Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.


Simplemente Magistral!

Saludos.
E. Lovera
 
Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.


Excelente soneto transita a lo largo de una tierna historia
Felicitaciones poeta
Su pluma escribe destellos de alta factura poética
Saludos
MANUEL
 
Es un poema que inspira sentimientos nostálgicos, emociones que en otro tiempo venían a tu corazón y te estremecían en dulces arrebatos. La infancia, sin duda, refleja toda la pureza del alma que va explorando la esencia de la vida no contaminada aún por las desilusiones y fracasos.

***
Adorno-de-Flores.gif

 
Y regreso a leer esta semblanza de la niñez enamorada, es tan dulce como me imagino será su recuerdo.
Como siempre Mago Luis, encontrarse con tu pluma es vivir un placer literario adorable y admirable.
Abrabesos en tu corazón, desde lejos pero cerca, mi amigo.
 
Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.



Sensacional poema, Luis. Esa cadencia acentual le confierte al poema un ritmo trepidante, me recuerda la Marcha Triunfal de Rubén Darío. El asunto, a Gabriel y Galán.
Felicidades.

Un abrazo.
 
Ver el archivos adjunto 31656



¡Ay, niña Rosita!
(Soneto dodecasílabo dactílico)


Le trajo a mi pecho la tarde cobriza

imágenes rotas enfermas de olvido;
la goma gastada y el lápiz mordido,
mi mano vestida de harina de tiza.

La niña Rosita de tez enfermiza
que tras mi cuaderno miraba abstraido,
¿Serán fantasías, o me ha sonreído?
No hay beso, ni patio, que afuera graniza.

Forjando ilusiones y cuentos de hadas
bebía mi infancia prendido a su vera,
ansiando entre libros caricias robadas.

¡Ay, niña Rosita, por Dios, quién pudiera!
tornar a mi escuela de blancas arcadas
y hacer de mi otoño fugaz primavera.






© Luis Delamar, es el pseudónimo de José Luis Güelfo Mora.


Geniales versos, Luis. Un soneto precioso, con esas descripciones tan fabulosas.

Un abrazo, poeta.

Paco
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba