lesmo
Poeta veterano en el portal
¡Ay playa de Sanlúcar! a mí me sabes
a sal de camarones y a yerba buena,
a brisas de Doñana dulces, suaves,
y a estelas de caballos sobre la arena.
Sanlúcar de Barrameda
Salvador González
¡Ay Sanlúcar! te fuiste,
te marchaste muy lejos de mi vera,
pero nunca te irás de mi memoria
con tus regalos, ¡todos en mí quedan!
La cal de aquella casa, la familia,
guitarras y canciones reverberan,
me quedan los sabores
a sal de camarones, y en la arena
me quedan los ocasos en la playa,
galopando caballos, sus estelas,
y el tambor y el compás
de los cascos clavándose, y las huellas
que dejaban atrás
corriendo en pos del Sol y sus lumbreras.
Queda la manzanilla
en la profundidad de las bodegas,
de abocado sabor,
esencia azucarada de las cepas.
Todo está en mi memoria,
Guadalquivir, Doñana marismeña;
la gracia que tenía el “Pichilín”
bailando con el son de las mareas,
mi padrino al timón,
como en todo, dejando buena estela,
llegando al puerto calmo de Chipiona
cargado con su pesca,
las urtas, robalizas,
¡qué gran tesoro plateado eran!
Persisten todavía en mi recuerdo
secándose montañas de salmuera
que en Bonanza las luces del ocaso
con miles de matices colorean.
Me quedan los sabores
y el cante marinero en las tabernas,
adobos, langostinos,
la exquisitez que tienen las galeras.
Se fueron todos yendo
amores de mi corta adolescencia,
todos difuminados
al paso de los años que se alejan.
Las olas van llegando
e incapaces no roban mis vivencias,
pero sí se quedaron
en su espuma mi alma toda entera.
Salva Glez. Moles
30 de agosto, 2021