Lírico.
Exp..
Ayer y hoy
Ayer tuve que aguantar
horas de idioteces ajenas,
de conversaciones sin sustancia,
de personajes desquiciados,
de un frío que era más que frío,
de un cansancio que se cansa
con sólo mencionarse. Y tú,
tan arrebatadoramente hermosa
y rodeada de bobos,
como siempre.
Y es cierto que no puedo
dejar de verte ahora vigilando
con la mirada exacta en donde todo
mi deseo de ti se me derrama.
Y hoy no puedo olvidar
esa celada tuya, y ahora tengo
que recordarte
en un poema extraño. Y ojalá
pudiera verte
en otras circunstancias
más propicias,
bajo una luz más tenue,
ya sin ropa,
ni nada que nos turbe
esta necesidad de hacerte cosas
que mejor no escribir
porque me altero.
Ayer tuve que aguantar
horas de idioteces ajenas,
de conversaciones sin sustancia,
de personajes desquiciados,
de un frío que era más que frío,
de un cansancio que se cansa
con sólo mencionarse. Y tú,
tan arrebatadoramente hermosa
y rodeada de bobos,
como siempre.
Y es cierto que no puedo
dejar de verte ahora vigilando
con la mirada exacta en donde todo
mi deseo de ti se me derrama.
Y hoy no puedo olvidar
esa celada tuya, y ahora tengo
que recordarte
en un poema extraño. Y ojalá
pudiera verte
en otras circunstancias
más propicias,
bajo una luz más tenue,
ya sin ropa,
ni nada que nos turbe
esta necesidad de hacerte cosas
que mejor no escribir
porque me altero.
Última edición: