Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
AZOGUE Y OCRE
Como una iniciación o rito en círculo,
un estremecimiento vegetal
anega el ámbito.
Hebras de soledad. La sed del alma
germina una explosión de azogue y ocre,
y en el aire se arbola de finísimos
tentáculos.
No te detengas, surge,
amanece convulso, laberinto,
encarámate al aire
como una enredadera de temblores
desde el oscuro y fragmentado púrpura.
Que los plurales dedos encrispados
de tus brazos esquivos emanando
sorban la sangre añil
que emerge hacia la tarde, mientras
esa bandada -tiznas- de voraces ápices
picotea de negro las siluetas
sobre el latido del paisaje córvido.
Bajo los oros que suplantan el azul,
al centro mismo donde el leño
exhibe su dilema, se adivina
moteando el suspiro de la luz,
atormentado,
el teosófico retorno de Van Gogh.
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