Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Azotes
En el monte había un hueco, llamado cueva. El hueco era enorme, y más que cueva era horizonte. El mar estaba lleno de sustancia que humedece, llamada agua. La sustancia era tanta, que más que agua era hecatombe. Sobre ella fueron las almas en el arca que es el monte, y más allá el espacio aún reclama a la vida que se esconde. Por un Noé todos nacimos al nuevo día que el sol alumbra. ¡Qué más da que el nuevo día encuentre al simio como al hombre!, si aún nos cuentan naderías, que del mar se nace hombre y es el monte la colina para ver otros azotes.
En el monte había un hueco, llamado cueva. El hueco era enorme, y más que cueva era horizonte. El mar estaba lleno de sustancia que humedece, llamada agua. La sustancia era tanta, que más que agua era hecatombe. Sobre ella fueron las almas en el arca que es el monte, y más allá el espacio aún reclama a la vida que se esconde. Por un Noé todos nacimos al nuevo día que el sol alumbra. ¡Qué más da que el nuevo día encuentre al simio como al hombre!, si aún nos cuentan naderías, que del mar se nace hombre y es el monte la colina para ver otros azotes.