Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
El azul, de los cielos se hizo el dueño
luciendo con glamour su vestimenta,
color de majestad, toda una afrenta
de magna intensidad, puro diseño.
luciendo con glamour su vestimenta,
color de majestad, toda una afrenta
de magna intensidad, puro diseño.
No muy lejos, el gris, frunció su ceño
mostrándole el cariz de una tormenta
sacando a relucir su cornamenta
poniendo en esa lid todo su empeño.
mostrándole el cariz de una tormenta
sacando a relucir su cornamenta
poniendo en esa lid todo su empeño.
Con la ayuda del viento, fiel aliado,
y el ruido que ensordece los sentidos
se hizo el rey del color con su metralla.
El cielo se aturdió, quedó callado
y los otrora azules, ya vencidos
eclipsados, sin mas, tras la batalla.
y el ruido que ensordece los sentidos
se hizo el rey del color con su metralla.
El cielo se aturdió, quedó callado
y los otrora azules, ya vencidos
eclipsados, sin mas, tras la batalla.