Mina Düvenli
Poeta recién llegado
Anoche he muerto.
En la hora del báratro y sus goznes de hierro horadado,
me acuné en el abrazo de mi incipiente insania.
El glacial mundo empujó a mi aterida alma,
siempre a la sombra del baluarte nefasto del amor.
He muerto por el acre de unos labios siempre honrados.
Presa he sido de un corazón feraz.
Calcinado de soledad llegará el alba centelleando,
de soledad también es ahora mi mortaja.
El vino corinto adormeció las alas de la vida.
En el surco luminoso de sal, rastro de mi azur mirada,
será el sendero eterno entre tus brazos y la oscuridad.
He muerto sintiendo el sabor de la marea carmesí
y fue el último sabor de mi existencia.
Anoche he muerto.
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