Starosta Cortés
Poeta recién llegado
Madre mía y tu templo de pilares
eternos, malgastados por la mano
ambiciosa, ¡Madre mía pariendo vas
versos deliciosos como los frutos
que nacen de la tierra tras el largo invierno!
Escucho los ecos en ti del ritual canto
que acompaña el parto en esta noche negra,
que busca entre pétalos el roce añorado
de los muslos níveos de la libertad.
Muslos violados que aún vírgenes yacen
entre los lienzos del recién nacido.
Madre mía, sabía y bella infinita,
esta noche ante los ojos del sol
y la luna amantes, de tu vientre eterno
un poeta nuevo ha visto la luz
eternos, malgastados por la mano
ambiciosa, ¡Madre mía pariendo vas
versos deliciosos como los frutos
que nacen de la tierra tras el largo invierno!
Escucho los ecos en ti del ritual canto
que acompaña el parto en esta noche negra,
que busca entre pétalos el roce añorado
de los muslos níveos de la libertad.
Muslos violados que aún vírgenes yacen
entre los lienzos del recién nacido.
Madre mía, sabía y bella infinita,
esta noche ante los ojos del sol
y la luna amantes, de tu vientre eterno
un poeta nuevo ha visto la luz