Azul Dean
Poeta fiel al portal
Y mía la tristeza
que sin tener diez porqués
es solo mía.
Los tuétanos de tantos sueños
que son míos,
mis manos, que son mías,
y el llanto irreverente de mis ojos.
Mías estas horas
y mías las de ayer, que fueron mías.
La agónica estación de tanto otoño
que patina mis sienes,
que son mías.
Mía es la camisa con que duermo,
mío es el timón,
mía la ruta.
Mías las deudas,
que son seguramente más que mis haberes.
Mías son las razones que me matan,
míos mis pasos.
Eternamente mía,
mía mi sombra
amiga y compañera en cada día.
Mías son mis razones
y los jueves
mío es el café
que estoy bebiendo,
y el agua que bebí
de tantas lluvias.
Mio es el insomnio que perturba,
mía la soledad,
mío mi antojo.
Y hasta la tierra misma,
que me acoja
mía será,
eternamente mía.
que sin tener diez porqués
es solo mía.
Los tuétanos de tantos sueños
que son míos,
mis manos, que son mías,
y el llanto irreverente de mis ojos.
Mías estas horas
y mías las de ayer, que fueron mías.
La agónica estación de tanto otoño
que patina mis sienes,
que son mías.
Mía es la camisa con que duermo,
mío es el timón,
mía la ruta.
Mías las deudas,
que son seguramente más que mis haberes.
Mías son las razones que me matan,
míos mis pasos.
Eternamente mía,
mía mi sombra
amiga y compañera en cada día.
Mías son mis razones
y los jueves
mío es el café
que estoy bebiendo,
y el agua que bebí
de tantas lluvias.
Mio es el insomnio que perturba,
mía la soledad,
mío mi antojo.
Y hasta la tierra misma,
que me acoja
mía será,
eternamente mía.
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