Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Aquella noche que te vi, le robe a Neruda unos versos , a la noche
su brillo y al sol su amanecer.
Las olas del mar parecian hacerte caso y crei por un instante que tu
rostro se reflejaba en la Luna.
De mis encantos erás la novia, de mis sueños, la dueña ,de mi Amor su
carcelera.
No era solo una noche, era ¡mí! noche de tus besos como calderos y tus
ojos como luceros.
Mis manos ignorantes de aquella bellesa , se desbordaron en un concierto
Y la melodia de tu aliento cambiaba la nota increchendo.
Celosas las luces del puerto, se movian amarillas al ritmo de tu cuerpo.
Y el mar se recogia y luego venia, solo a contemplar.
Aquella mañana las gaviotas se fueron a otro lugar, pues tú ¡brillo¡…
amanda mía, le impidio al sol despertar.
¡Luna!, ¡Luna! callada y distante, testigo incuestionable ante el universo como
Corte.
¡Juzguen ustedes estrellas¡ este Amor que ha nacido, ¡canten sirenas¡las notas,
que hoy soy Ulises y aquí me quedo.
Aquí, constelada tú y constelado yo fundimos en un beso eterno… cuando
ya todos los barcos se fueron del puerto.
Esta playa es mi mundo, esta playa y tú. Que mas da morir mañana..
Si con solo tenerte, no me importa la muerte.
Ahora que ha pasado el tiempo, vengo a esta playa ilucionado como un niño
Y en los bolsillos, un anillo, a tu encuentro.
Tus ojos y los míos, (silencio), el mar detenido, el sol confundido, ¡la luna queriendo
Salir¡ y… solo… a ver, Amor mío.
Ellos todos fueron testigos y ¡mira¡, vuelven las gaviotas y los barcos, los hombres
y los santos.
Vuelves tú a coronar este cielo, a tomar tu lugar. Baila con migo sierena y perdamonos en
El fondo del Mar.
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