licprof
Poeta fiel al portal
el dìa podìa comenzar al mediodìa
acaso en la confiterìa ideal en pleno centro porteño
bailando tango con hermosas veteranas
y algunas pendejas (esto ùltimo era màs improbable)
procurando levantarme alguna mina con guita
o que por lo menos se pagara el hotel
o me invitara a su casa
para escuchar buena mùsica tomar unos tragos
y arrojarnos de cabeza en la cama
desvestirnos mutuamente
pero eso tambièn era altamente improbable
lo cierto es que yo andaba con la plata justa
para volverme a mi casa
lo cual complicaba demasiado las cosas
en vez de estar trabajando, estaba allì bailando gratis
lo cual no impedìa que a veces me ganara algùn mango,
alguna moneda,
a cambio de hacer bailar, variar, algunas extranjeras
por lo general brasileñas o yanquis
a veces francesas, alemanas
por las tardes eran clases en las que siempre faltaban hombres
(por eso nos contrataban)
pero estaba en la ideal bailando entre columnas dòricas
(o corintias?)
procurando no chocarme con esos pilares
que sostenìan aquel mundo, aquel ambiente enrarecido
por el humo del cigarrillo
que como una neblina se extendìa por todo el lugar
sus grandes pechos llenos de leche materna
sentìa en mi pecho, sus puntiagudos duros pezones rosados
como la aurora
sus manos sentìa en mis manos, sus palmas, su cintura delgada como un anillo
su espalda, su mejilla en la mìa
mientras sonaba la orquesta, la grabaciòn
el discjockey en la tarima, como un espectàculo
ese mismo dj que ahora estaba en la barra de el beso
conversando conmigo de bueyes perdidos
o màs bien de las milongas que no disponìan de dj
y cuya mùsica saltaba de una dècada a la otra
sin profundizar demasiado en nada
desplegando temas imbailables, infumables
ello durante el dìa porque durante las noches
estaba bailando rock en museo rock
en la cortada san lorenzo:
ahì sì habìa pendejas a rolete
y tomados de la mano
bailàbamos el contrabajo
o la baterìa
instrumentos que suelen ser los encargados
de marcar el ritmo
en ese esplèndido gènero musical:
la bomba musical
cuyas letras en inglès no entendìa absolutamente nada
por eso gusto del llamado rock nacional
solìa suceder que en las milongas de aquella època lustrosa
surcando los 90
solìan meter tandas de media hora de cumbia: gilda etc.
y no iba a estarme sentado escuchando aquello
asì que me ponìa a bailar cumbia
con mi pareja de turno:
aunque no me gustaba para nada
mal no debìa de bailar
porque la bella cerraba los ojos apretadita entre mis brazos
y me ponìa la trompa para que besara su boca
en medio de la oscuridad y de la muchedumbre de parejas
que tambièn ellas se besaban
las lenguas se tocaban
como en un idioma de lenguetazos furiosos
y chupones ìdem
asì era la cosa los sàbados por la noche
o los viernes, cuando las bellas andan o estàn de trampa
(los sàbados marcan tarjeta)
la virtud de la cumbia, a diferencia del gotàn
es que te suelta, te relaja, te ablanda, el tango, en
cambio, te enduredece, te rigidiza: lo descubrì bien pronto
en mi adolescencia, me daba cuenta cuando bailaba tropical (ya
sea cumbia, salsa o cuarteto)
te endurece el gotàn porque de la cintura para arriba pràcticamente no te movès
(y menos si tenès puesto un jetra, corbata al tono)
empilchado de punta en blanco,
de elegante sport, como rezaba el cartel, en la entrada del boliche en cuestiòn
cumbia en el salòn sur de pompeya, pero tambièn tango a cagarse, todo el dìa
hasta que las velas no ardan (la noche està en pañales, puñales)
hasta quemarse las pestañas
mientras suena divididos
acompañar a la hermosa hasta su casa pero luego no quiere invitarte a pasar,
a tomar algo: no te conoce, tiene miedo, tal vez, del choreo
el choreo del rocho, seductor
otro dìa le tocàs el timbre
pero ya no te recuerda
has pasado a la historia
a mejor vida
bailaba la cumbia torneando el cuerpo hacia atràs
rotando un poco la cintura, la cadera, juntos
miràndonos como siempre a los ojos
como si el tiempo no transcurriera
o rodara de otro modo distinto a aquel
al que nos enfrentàbamos
sudorosos
de tanto bailar
tanto milonguear
habìa algo en todo ese baile
porque no ganaba un mango
ya no levantaba ni volteaba minas
no aprendìa nada
y a veces incluso ni bailaba:
me quedaba mirando pasar a los otros
en la ronda del baile
o escuchando la mùsica:
era seguramente eso: la
mùsica
que me enloquecìa mientras bailaba de la mano o
abrazado a alguna hermosa
acariciando el suelo recièn encerado
con ese maravilloso aroma a cera lìquida,
o la viruta
o sus ojos cerrados entre mis brazos
o rockeando en museo rock
dando vueltas, girando sobre la punta de los pies
girando con la cabeza
o haciendo girar a la hermosa
soltàndola de pronto
como un trompo
o en gricel
bailando salsa con las hermosas ajustadas y moldeadas por dios
y por el gimnasio
tomando su cintura entre mis manos
como dulce preàmbulo al coito
como hùmedo exordio a la còpula
porque despuès de bailar todo el dìa
nos pegàbamos una ducha
y nos retorcìamos como serpientes
y nos pegàbamos como sanguijelas
las bocas adentro una de la otra
los ojos cerrados
bailando encamados
nos incrustàbamos
nos penetràbamos llenos de sudor y salivas
ensalivados, mojados a màs no poder
como afiebrados
ardientes y lascivos
la habitaciòn llena de gemidos
de esa respiraciòn fuerte y urgente
que culminaba por mi parte
con las màs viscosas y calientes sustancias:
flujos financieros y vaginales
FLUJOS FINANCIEROS Y VAGINALES !!!
acaso en la confiterìa ideal en pleno centro porteño
bailando tango con hermosas veteranas
y algunas pendejas (esto ùltimo era màs improbable)
procurando levantarme alguna mina con guita
o que por lo menos se pagara el hotel
o me invitara a su casa
para escuchar buena mùsica tomar unos tragos
y arrojarnos de cabeza en la cama
desvestirnos mutuamente
pero eso tambièn era altamente improbable
lo cierto es que yo andaba con la plata justa
para volverme a mi casa
lo cual complicaba demasiado las cosas
en vez de estar trabajando, estaba allì bailando gratis
lo cual no impedìa que a veces me ganara algùn mango,
alguna moneda,
a cambio de hacer bailar, variar, algunas extranjeras
por lo general brasileñas o yanquis
a veces francesas, alemanas
por las tardes eran clases en las que siempre faltaban hombres
(por eso nos contrataban)
pero estaba en la ideal bailando entre columnas dòricas
(o corintias?)
procurando no chocarme con esos pilares
que sostenìan aquel mundo, aquel ambiente enrarecido
por el humo del cigarrillo
que como una neblina se extendìa por todo el lugar
sus grandes pechos llenos de leche materna
sentìa en mi pecho, sus puntiagudos duros pezones rosados
como la aurora
sus manos sentìa en mis manos, sus palmas, su cintura delgada como un anillo
su espalda, su mejilla en la mìa
mientras sonaba la orquesta, la grabaciòn
el discjockey en la tarima, como un espectàculo
ese mismo dj que ahora estaba en la barra de el beso
conversando conmigo de bueyes perdidos
o màs bien de las milongas que no disponìan de dj
y cuya mùsica saltaba de una dècada a la otra
sin profundizar demasiado en nada
desplegando temas imbailables, infumables
ello durante el dìa porque durante las noches
estaba bailando rock en museo rock
en la cortada san lorenzo:
ahì sì habìa pendejas a rolete
y tomados de la mano
bailàbamos el contrabajo
o la baterìa
instrumentos que suelen ser los encargados
de marcar el ritmo
en ese esplèndido gènero musical:
la bomba musical
cuyas letras en inglès no entendìa absolutamente nada
por eso gusto del llamado rock nacional
solìa suceder que en las milongas de aquella època lustrosa
surcando los 90
solìan meter tandas de media hora de cumbia: gilda etc.
y no iba a estarme sentado escuchando aquello
asì que me ponìa a bailar cumbia
con mi pareja de turno:
aunque no me gustaba para nada
mal no debìa de bailar
porque la bella cerraba los ojos apretadita entre mis brazos
y me ponìa la trompa para que besara su boca
en medio de la oscuridad y de la muchedumbre de parejas
que tambièn ellas se besaban
las lenguas se tocaban
como en un idioma de lenguetazos furiosos
y chupones ìdem
asì era la cosa los sàbados por la noche
o los viernes, cuando las bellas andan o estàn de trampa
(los sàbados marcan tarjeta)
la virtud de la cumbia, a diferencia del gotàn
es que te suelta, te relaja, te ablanda, el tango, en
cambio, te enduredece, te rigidiza: lo descubrì bien pronto
en mi adolescencia, me daba cuenta cuando bailaba tropical (ya
sea cumbia, salsa o cuarteto)
te endurece el gotàn porque de la cintura para arriba pràcticamente no te movès
(y menos si tenès puesto un jetra, corbata al tono)
empilchado de punta en blanco,
de elegante sport, como rezaba el cartel, en la entrada del boliche en cuestiòn
cumbia en el salòn sur de pompeya, pero tambièn tango a cagarse, todo el dìa
hasta que las velas no ardan (la noche està en pañales, puñales)
hasta quemarse las pestañas
mientras suena divididos
acompañar a la hermosa hasta su casa pero luego no quiere invitarte a pasar,
a tomar algo: no te conoce, tiene miedo, tal vez, del choreo
el choreo del rocho, seductor
otro dìa le tocàs el timbre
pero ya no te recuerda
has pasado a la historia
a mejor vida
bailaba la cumbia torneando el cuerpo hacia atràs
rotando un poco la cintura, la cadera, juntos
miràndonos como siempre a los ojos
como si el tiempo no transcurriera
o rodara de otro modo distinto a aquel
al que nos enfrentàbamos
sudorosos
de tanto bailar
tanto milonguear
habìa algo en todo ese baile
porque no ganaba un mango
ya no levantaba ni volteaba minas
no aprendìa nada
y a veces incluso ni bailaba:
me quedaba mirando pasar a los otros
en la ronda del baile
o escuchando la mùsica:
era seguramente eso: la
mùsica
que me enloquecìa mientras bailaba de la mano o
abrazado a alguna hermosa
acariciando el suelo recièn encerado
con ese maravilloso aroma a cera lìquida,
o la viruta
o sus ojos cerrados entre mis brazos
o rockeando en museo rock
dando vueltas, girando sobre la punta de los pies
girando con la cabeza
o haciendo girar a la hermosa
soltàndola de pronto
como un trompo
o en gricel
bailando salsa con las hermosas ajustadas y moldeadas por dios
y por el gimnasio
tomando su cintura entre mis manos
como dulce preàmbulo al coito
como hùmedo exordio a la còpula
porque despuès de bailar todo el dìa
nos pegàbamos una ducha
y nos retorcìamos como serpientes
y nos pegàbamos como sanguijelas
las bocas adentro una de la otra
los ojos cerrados
bailando encamados
nos incrustàbamos
nos penetràbamos llenos de sudor y salivas
ensalivados, mojados a màs no poder
como afiebrados
ardientes y lascivos
la habitaciòn llena de gemidos
de esa respiraciòn fuerte y urgente
que culminaba por mi parte
con las màs viscosas y calientes sustancias:
flujos financieros y vaginales
FLUJOS FINANCIEROS Y VAGINALES !!!
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