licprof
Poeta fiel al portal
durante mi acalorada juventud:
no tenìa un mango, un centavo en el bolsillo
pero tenìa sin saberlo juventud
o sabièndolo ello me empujaba hacia adelante
es decir hacia las damas, hacia las bellas
que me ignoraban olìmpicamente por regla general
ya que no era alain delon de ninguna manera
no era ningùn guapo mozo
me la rebuscaba bailando simplemente
y en virtud de ello algunas hermosas accedìan a mis impulsos primarios
barbaridades les decìa al oìdo barrabasadas
aspavientos ridìculos:
se asustaban inmediatamente o nos zambullìamos en los lechos
entre helechos y otros vegetales
desnudos como vinimos al mundo torneados
bellos como 2 animales en medio de la cama encamados
penetraba en ti con mis humildes armas o espadas
con mis modestos huevos hinchados duros de esperma
mientras fumàbamos un faso, un cigarrillo
la habitaciòn del subsuelo del hotel que daba a la calle ese cuarto cùbico
se llenaba del dulce perfume de la marihuana
que aromatizaba la tarde
antes de hacer el amor
con la flaca alta madre de familia
la bella drogadicta bañada en esperma
bañada en sangre
bañada en semen de pies a cabeza
tal como suele suceder en las màs horrendas pelìculas pornogràficas
aunque es altamente dudoso que puedan darse tamañas cantidades de semen
como si un tipo pudiera eyacular esos litros viscosos y espesos calientes
siempre el mismo sòrdido hotel el màs abyecto berreta y barato
al que a veces no querìas entrar
te negabas a entrar:
era necesario tal vez entonces
ir a bailar
concurrir a los no menos humildes salones y pistas de baile
y en aquellos bailongos
desplegar nuestras habilidades y trucos
de bailarines aficionados
danzarines amateurs
no profesionales
por el momento
(aunque a ello aspiràbamos)
nunca tenìamos un mango, un centavo, un sope:
simples estudiantes de filosofia y letras
nos limitàbamos a bailar en sitios donde tenìan acaso la deferencia
de no cobrarnos entrada vaya a saberse por què
incluso ganamos concursos torneos de baile o al menos llegamos a la final:
yo estaba justo engripado y bailè como el orto aquella noche
ademàs no tenìamos pilchas, 2 hermosos jòvenes fracasados, en fin
nos sentàbamos en las bibliotecas o en los bares en los cafès
a estudiar a charlar un poco a tomar algo y sobre todo a
besarnos en la boca
ante la mirada enfurecida
del dueño de casa
el dueño del establecimiento gastronòmico en cuestiòn
que nos mandaba a decir por el mozo
que nos dejàramos de hinchar las pelotas
que nos dejàramos de franelear y besuquear
lo decìa indirectamente obviamente
pero no tardàbamos en comprender
que no èramos bienvenidos en aquel lugar
èramos màs bien personas no gratas
nos ìbamos con los chupones a otra parte
por lo general una plaza un parque algo asì
o si disponìamos de algo de efectivo
derecho al hotel màs cercano
como 2 locos al rojo vivo
pero habìa que trabajar vender cosas
vender mercaderìas diversas
mercancìas productos fetiches varios
so pena que nos comieran los piojos
pobres como aràcnidos
y todo ello a pesar de que tu flìa era de rango abolengo
aristocracia criolla rancia
aunque devenida en decadencia periclitada digamos
finamente perimida
chupones en medio de la noche
mientras esperàbamos el bondi que no venìa màs
tocaba tus pechos apretaba suavemente tus senos
con la punta de mis dedos despacio y sigilosamente
rozaba tu clìtoris con mis afiladas uñas recièn cortadas
en pequeños y suaves cìrculos
a los efectos de calentarte, excitarte
el maldito bondi finalmente venìa te acompañaba hasta tu casa
o comìamos choripanes o patis en plaza constituciòn
lleno el aire con el dulce aroma de la fritanga
que impregnaba nuestras ropas
nuestros finos ropajes
por supuesto que habìa otarios rondàndote como moscas
como perros falderos
o suaves alcahuetes buchones de terceros en discordia
como en un melodrama del siglo anterior
para no hablar de los juegos sadomasoquistas
que solìamos practicar en las noches de luna llena
como 2 bellos vampiros que ignoran que lo son
reìas a carcajadas limpias
y veìa tu impecable comedor
muy propio de la nobleza
yo no podìa decir lo mismo:
ya entonces me faltaban 2 piezas dentarias
(a pesar de tener tan solo 23 años)
mientras miràbamos el rìo a travès del ventanal abierto
en la noche estrellada
tomados de la mano
no tenìa un mango, un centavo en el bolsillo
pero tenìa sin saberlo juventud
o sabièndolo ello me empujaba hacia adelante
es decir hacia las damas, hacia las bellas
que me ignoraban olìmpicamente por regla general
ya que no era alain delon de ninguna manera
no era ningùn guapo mozo
me la rebuscaba bailando simplemente
y en virtud de ello algunas hermosas accedìan a mis impulsos primarios
barbaridades les decìa al oìdo barrabasadas
aspavientos ridìculos:
se asustaban inmediatamente o nos zambullìamos en los lechos
entre helechos y otros vegetales
desnudos como vinimos al mundo torneados
bellos como 2 animales en medio de la cama encamados
penetraba en ti con mis humildes armas o espadas
con mis modestos huevos hinchados duros de esperma
mientras fumàbamos un faso, un cigarrillo
la habitaciòn del subsuelo del hotel que daba a la calle ese cuarto cùbico
se llenaba del dulce perfume de la marihuana
que aromatizaba la tarde
antes de hacer el amor
con la flaca alta madre de familia
la bella drogadicta bañada en esperma
bañada en sangre
bañada en semen de pies a cabeza
tal como suele suceder en las màs horrendas pelìculas pornogràficas
aunque es altamente dudoso que puedan darse tamañas cantidades de semen
como si un tipo pudiera eyacular esos litros viscosos y espesos calientes
siempre el mismo sòrdido hotel el màs abyecto berreta y barato
al que a veces no querìas entrar
te negabas a entrar:
era necesario tal vez entonces
ir a bailar
concurrir a los no menos humildes salones y pistas de baile
y en aquellos bailongos
desplegar nuestras habilidades y trucos
de bailarines aficionados
danzarines amateurs
no profesionales
por el momento
(aunque a ello aspiràbamos)
nunca tenìamos un mango, un centavo, un sope:
simples estudiantes de filosofia y letras
nos limitàbamos a bailar en sitios donde tenìan acaso la deferencia
de no cobrarnos entrada vaya a saberse por què
incluso ganamos concursos torneos de baile o al menos llegamos a la final:
yo estaba justo engripado y bailè como el orto aquella noche
ademàs no tenìamos pilchas, 2 hermosos jòvenes fracasados, en fin
nos sentàbamos en las bibliotecas o en los bares en los cafès
a estudiar a charlar un poco a tomar algo y sobre todo a
besarnos en la boca
ante la mirada enfurecida
del dueño de casa
el dueño del establecimiento gastronòmico en cuestiòn
que nos mandaba a decir por el mozo
que nos dejàramos de hinchar las pelotas
que nos dejàramos de franelear y besuquear
lo decìa indirectamente obviamente
pero no tardàbamos en comprender
que no èramos bienvenidos en aquel lugar
èramos màs bien personas no gratas
nos ìbamos con los chupones a otra parte
por lo general una plaza un parque algo asì
o si disponìamos de algo de efectivo
derecho al hotel màs cercano
como 2 locos al rojo vivo
pero habìa que trabajar vender cosas
vender mercaderìas diversas
mercancìas productos fetiches varios
so pena que nos comieran los piojos
pobres como aràcnidos
y todo ello a pesar de que tu flìa era de rango abolengo
aristocracia criolla rancia
aunque devenida en decadencia periclitada digamos
finamente perimida
chupones en medio de la noche
mientras esperàbamos el bondi que no venìa màs
tocaba tus pechos apretaba suavemente tus senos
con la punta de mis dedos despacio y sigilosamente
rozaba tu clìtoris con mis afiladas uñas recièn cortadas
en pequeños y suaves cìrculos
a los efectos de calentarte, excitarte
el maldito bondi finalmente venìa te acompañaba hasta tu casa
o comìamos choripanes o patis en plaza constituciòn
lleno el aire con el dulce aroma de la fritanga
que impregnaba nuestras ropas
nuestros finos ropajes
por supuesto que habìa otarios rondàndote como moscas
como perros falderos
o suaves alcahuetes buchones de terceros en discordia
como en un melodrama del siglo anterior
para no hablar de los juegos sadomasoquistas
que solìamos practicar en las noches de luna llena
como 2 bellos vampiros que ignoran que lo son
reìas a carcajadas limpias
y veìa tu impecable comedor
muy propio de la nobleza
yo no podìa decir lo mismo:
ya entonces me faltaban 2 piezas dentarias
(a pesar de tener tan solo 23 años)
mientras miràbamos el rìo a travès del ventanal abierto
en la noche estrellada
tomados de la mano
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