Dielli M
Poeta recién llegado
¿Quién yace bajo el árbol de glicinas?
Una novia vestida de lavanda.
Le sonríe al viento y baila con la lluvia.
No hay más dicha en el mundo que ser libre.
Joven, desecha al aire sus anhelos.
Los deseos pertenecen a los inmortales;
la impermanencia, a los humanos.
El niño y la flor temen a la muerte,
mas ella llora de alegría.
Alza sus brazos al cielo
como dos golondrinas alzando el vuelo.
Gira y da vueltas.
Los pétalos secos caen suavemente en el riachuelo.
Los buenos tiempos no duran para siempre.
Con cada paso,
en cada trazo...
Ella dibuja la esencia de la vida.
Se desprende de cada joya,
suelta lo que ata su cabello.
Morir sin arrepentimientos,
desfallecer sin culpa ni tormentos.
La novia rompe su vestido
dando vueltas bajo el árbol de glicinas.
No hay más dicha en el mundo que ser libre.
No hay más armonía en la muerte...
que haber vivido dignamente.
Una novia vestida de lavanda.
Le sonríe al viento y baila con la lluvia.
No hay más dicha en el mundo que ser libre.
Joven, desecha al aire sus anhelos.
Los deseos pertenecen a los inmortales;
la impermanencia, a los humanos.
El niño y la flor temen a la muerte,
mas ella llora de alegría.
Alza sus brazos al cielo
como dos golondrinas alzando el vuelo.
Gira y da vueltas.
Los pétalos secos caen suavemente en el riachuelo.
Los buenos tiempos no duran para siempre.
Con cada paso,
en cada trazo...
Ella dibuja la esencia de la vida.
Se desprende de cada joya,
suelta lo que ata su cabello.
Morir sin arrepentimientos,
desfallecer sin culpa ni tormentos.
La novia rompe su vestido
dando vueltas bajo el árbol de glicinas.
No hay más dicha en el mundo que ser libre.
No hay más armonía en la muerte...
que haber vivido dignamente.
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