Al pie del naranjal
soñando quedaremos
oliendo el azahar,
calentando palabras
aire suave teniendo,
tu yo y el yo mío
un ardiente amor -casto y puro ssiendo-
en labios que se quieren,
en dulce encuentro,
ardidamente
en amoroso fuego,
bajo la blancura del azahar
anillados tú y yo -¡amado momento!-